domingo, 6 de enero de 2013

CAP #12


*Narra Candy.

Llegamos a Covent Garden y paramos. Llovía a cántaros y ya era hora de cenar. No vimos a Amanda y a Jake en ninguna parte. Llamé a Amanda al móvil.

-¿Amanda? Soy yo, ¿dónde estáis?
-Hola Candy, pues estamos en un pub. Hemos tenido que parar porque llovía y nos estábamos mojando demasiado.
-Ah, entonces cuando pare de llover dile a Jake que te lleve a casa. Yo ahora iré para allá, te espero. Por cierto, ¿has cenado?
-Sí, hemos cenado aquí, en el pub.
-Oh, genial. Entonces pararé a comprar algo para mi. ¿Necesitas algo del supermercado?
-Sí, compra chocolate, helado, palomitas y alquila algunas películas.
-¿Deprimida?
-Un poco... Bueno, me voy. Nos vemos en casa.
-Vale, adiós- colgué el teléfono y me giré a mirar a Matt.
-¿Qué dice Amanda?- preguntó él.
-Están en un pub, han tenido que parar porque se estaban calando. ¿Puedes llevarme a la residencia, por favor?
-Claro, vamos.

Arrancamos el coche de nuevo y dimos media vuelta para ir hacia la residencia. Sentía curiosidad de por qué Amanda estaba un poco deprimida, en cuanto llegara se lo iba a hacer decir todo.

*Narra Niall.

Me estaba mojando entero, el frío me calaba en los huesos y casi no veía nada, la lluvia formaba una espesa cortina a través de la cual no era capaz de ver ni diez metros más allá. Intenté encontrar una parada de autobús, pero como no conseguí ver ninguna acabé pidiendo un taxi. Afortunadamente llegó rápido.

-A Kensington Road , por favor- le indiqué al taxista.
-Está bien -miró por el retrovisor- Chaval, ¿por qué estás empapado?
-¿No ve usted que llueve?
-Me refiero... es igual, déjalo.

El hombre arrancó y yo intenté relajarme en el asiento, aunque estaba bastante incómodo con la ropa toda mojada. El camino se me hizo muy corto, supongo que porque iba pensando en mis cosas. Bajé del coche, le pagué y me metí corriendo en casa. Fui directo al piso de arriba a cambiarme. Dejé la ropa mojada en la ducha colgada para que se secara y me puse un pijama grueso muy calentito. Me tumbé en mi cama y me quedé mirando al techo, tenía que asimilar todo lo que había pasado durante la tarde. Primero me había dado cuenta de que sentía algo hacia Amanda, luego la veo en el pub con el bombero-macizo y finalmente canto una canción que había compuesto para mi delante de todo el mundo. Me quedé pensando en la canción, la escribí ayer, de repente me vino la inspiración mientras pensaba en la noche que pasé en el coche con Amanda, a ella le caigo mal, pero esa noche me lo pasé realmente bien, viéndola dormir. Sin querer, estos días me he estado fijando mucho en ella y me he dado cuenta de que sé muchas cosas sobre ella que nunca imaginé, por ejemplo sé que le encanta llevar jeans, que si juntas sus pecas de una manera determinada creas una especie de figura, que se le forman unas arruguitas muy monas cuando se ríe, que al final de la espalda tiene dos hoyuelos (lo sé por el día del acuárium que la vi en bikini, no penséis otra cosa), que cuando Candy y ella hacen grabaciones odia oírse en ellas, que se queja mucho de su vientre y sus piernas cuando ambos son perfectos... Oh, Niall, ¿qué te está pasando? No parezco yo, ¡me estoy volviendo un ñoño! Encendí el aparato de música, conecté mi iPod y puse una canción al azar, siempre me gusta ver qué canción se pone, algunas las tengo olvidadas y me gusta escucharlas de vez en cuando al azar. Se puso ''So sick'' de Ne-Yo, cuánto tiempo hacía que no escuchaba esta canción, siempre me ha gustado (la conocí por Justin Bieber. Sí, soy Belieber). Me pasé por lo menos media hora con esa canción, una y otra vez, hasta que alguien llamó a mi puerta.

-Niall, ¿estás ahí? Llevas un buen rato con la misma canción puesta en la radio, ¿te pasa algo?- era Liam, se ve que ya habían vuelto del pub.
-No me pasa nada, gracias. ¿Podéis dejarme solo? Me apetece relajarme...
-Está bien, pero si quieres tienes la cena abajo- adoraba a Liam, siempre se preocupa por todos y nos cuida un montón. Me alegro muchísimo de tenerlo como amigo.

*Narra Amanda.

Le pedí a Jake que me llevara de vuelta a la residencia y no puso ningún inconveniente. Por el camino recordé el día en que Niall y yo nos perdimos por esta misma ruta, fue muy divertido a pesar de que nos peleáramos. Me entristecí un poco al pensar eso, porque ahora Niall estaba realmente enfadado conmigo, y aunque hubiera dicho eso de mi en el vestuario no me importaba, no me importaba nada; solo quería estar bien con él. No sé si desde que le conocí, desde hace dos días o hace dos horas, pero creo que sentía algo por él. ¡A buenas horas me doy cuenta! Ahora que él pasa de mi voy yo, la señora que va a destiempo, y decido arreglar las cosas. Llegamos a la residencia y le di las gracias a Jake por todo, me despedí y me encaminé hacia la habitación. Abrí la puerta y me desplomé en mi cama.

-Hola, ¿qué pasa?- preguntó Candy.
-Uff... que soy idiota. Eso pasa.
-¿Por qué eres idiota?- le expliqué todo lo que había pasado en el pub con Niall y la canción y fuera en la lluvia... Y mis sentimientos hacia él.- Chica, lo tienes complicado.
-¡Gracias por recordármelo!
-Lo siento, lo siento. Pero si a él le gustas seguro que quiere arreglar las cosas contigo.
-Eso espero, bueno, ¿tú qué tal?
-Pues, tengo una noticia... ¡Alex va a venir!- dijo ella bastante contenta.
-¿En serio? ¡Qué bien! Oh, ¡qué mono! ¡Va a venir hasta aquí solo para verte! Y, ¿cuándo?
-Pues no me lo ha dicho, quiere que sea una sorpresa.
-¡Oh! ¡Qué emoción!
Estuvimos hablando un par de horas hasta que nos entró sueño y nos fuimos a dormir. A la mañana siguiente nos levantamos pronto porque teníamos clases. Nos duchamos y fuimos a nuestras respectivas aulas. Comimos juntas y volvimos a clase. Al final de las clases nos dirigimos a la habitación, habíamos pensado en pasarnos la tarde-noche viendo películas, comiendo helado, chocolate y palomitas. Así que nos pusimos el pijama para estar cómodas y nos tiramos en el suelo con un montón de cojines y mantas. Ese era, sin duda, el plan que más me gustaba hacer con Candy, nos desahogábamos y engordábamos comiendo, genial. Empezamos con una película de comedia y luego pasamos a la romántica, para acabar con una de miedo sobre un asesino que llamaba a la puerta/ventana de su víctima y cuando ésta se acercaba la mataba. Estábamos en el momento más tenso y aterrador de la película cuando tocaron a la puerta. Ambas pegamos un grito, Candy paró la película.

-Abre tú- dije.
-No, ve tú. Mientras yo... organizo un poco el cuarto- contestó ella.
-No... mejor al revés- sugerí.
-¿Y si vamos las dos?- propuso Candy.
-Vale, a la de tres abrimos la puerta. Coge un objeto arrojadizo por si acaso- resolví.
-¿Arrojadizo? ¿Qué diantres cojo?
-¡Y yo qué sé! Cualquier cosa que le puedas tirar a la cabeza a alguien- le expliqué.
-Vale, cogeré una percha de las duras.
-¿Una percha? Está bien, vamos.
-Una, dos... dos y cuarto, dos y medio... dos y tres cuartos...
-¡Candy! ¿Vamos a abrir hoy o el año que viene?
-Vale, voy. Una, dos y ¡tres!- las dos tiramos de la puerta y Candy sostuvo la percha en alto, amenazante.
-¡Ah!- gritó alguien.
-¡Ah!- gritamos nosotras asustadas por el grito.
-¿Por qué cada vez que vengo aquí alguien me amenaza con algún objeto? Si no queréis que venga solo tenéis que decirlo...- era Louis, acompañado por el resto.
-¡Louis! ¡Qué alegría!- me tiré a sus brazos.
-Esto está mejor- bromeó Lou.
-¿A qué habéis venido?- preguntó Candy.
-Venimos en son de paz- aclaró Louis.
-Sí, venimos porque queremos arreglar las cosas con vosotras- explicó Zayn.
-Pasad y hablamos dentro- ofrecí.

Los cinco entraron y se distribuyeron por todo el cuarto. Candy y yo nos sentamos en mi cama, dispuestas a escuchar lo que tenían que decir.

-¿Y bien? ¿Qué venís a decir?- se medio quejó Candy.
-Para empezar, Harry quiere decir algo- Liam le cedió el paso a Harry.
-Emm... yo... quería decirte que...- empezó Harry.
Llamaron a la puerta.
-Espera, voy a abrir- se levantó Candy.
Abrió la puerta y se lanzó a los brazos de la persona que había llamado.
-¡Alex! ¡¿Cómo es que estás aquí tan pronto?! ¡No esperaba que vinieras hoy mismo!- Candy estaba eufórica por ver a su novio- Ven, pasa- los dos entraron.
-Hola Alex. ¡No sabes qué nerviosa estaba Candy esperando tu llegada!- saludé.
-Oh, Amanda. ¡Tenía muchas ganas de veros!- Alex siempre era muy simpático.- Oh, lo siento, creo que no nos han presentado- se refirió a los chicos. Candy se puso algo nerviosa, Alex era bastante celoso y no creo que le hiciera mucha gracia ver a cinco chicos metidos en nuestro cuarto.
-Oh, cariño, ellos son...- empezó Candy.
-¡Unos amigos gays que hemos conocido aquí! ¡Son muy simpáticos!- yo solté lo primero que se me vino a la cabeza.
-¿Gays? Oh, sí. ¡Gays!- exclamó Louis.
-¿Los cinco?- preguntó Alex.
-No, sólo ellos cuatro -Candy señaló a Louis, Liam, Harry y Zayn- él es el... ¡novio de Amanda!      
-¡¿Qué?! Digo, sí... llevamos un par de... semanas juntos- intenté disimular mientras Niall se acercaba a mí, pasándome el brazo, torpemente, alrededor de la cintura.
-¿O sea que un novio inglés? Me alegro mucho por ti, Amanda- me felicitó Alex.
-Sí, yo también me alegro...- dijo Niall sin ganas.
-¿Y ellos cuatro son pareja?- preguntó Alex, todo se estaba complicando mucho.
-Sí... Harry y...- empezó Candy.
-¡Louis!- completé.
-Sí, Harry y Louis son una pareja. Liam y Zayn, otra- en seguida ellos cuatro se abrazaron a sus improvisadas parejas, simulando estar muy enamorados. Louis puso una postura como con el culo en pompa, supongo que para parecer más femenino.
-¡Uau! Nunca había estado con tantos gays... se me hace un poco raro- bromeó Alex.
-Bueno, amor, ¿por qué no vamos a dar una vuelta... bajo la luz de la luna? Así podremos estar a solas- ideó Candy.
-Genial, chicos; ha sido un placer. Hasta luego, Amanda- se despidió Alex.

Candy se lo llevó fuera de la habitación y los seis suspiramos, aliviados. No me di cuenta de que seguía abrazada a Niall hasta que él se apartó bruscamente y fue, literalmente, a la otra punta de la habitación.

-¿Por qué diablos habéis dicho eso?- saltó Louis.
-Porque Alex es bastante celoso, y si ve que Candy está con cinco chicos en su habitación... Podrían haber tenido bronca, si piensa que sois gays no habrá ningún problema en que estéis con nosotras, al menos durante el tiempo que esté aquí- expliqué.
-¿Y se lo habrá creído?- preguntó Zayn.
-Bueno, imagino que sí...- dije.
-¡¿O sea que tenemos pinta de gays?!- exclamó Harry.
-No, no. No quería decirlo de esa manera, yo...- me sentí mal por ofenderle.
-Tranquila, sólo bromeaba- Harry me calmó
-Por cierto, ¿qué le ibas a decir a Candy antes de que llamaran a la puerta?- pregunté curiosa.
-Oh, no tiene importancia...- Harry parecía frustrado.
-Bueno, si tu lo dices...- dije. Me sonó el móvil. Leí el mensaje que me había llegado y debí poner mala cara, porque enseguida me preguntaron.
-¿Qué pasa?- preguntó Liam.
-Oh... Candy me acaba de enviar un mensaje. Me ha pedido si esta noche puedo pasarla fuera, para que ella se quede con Alex... Supongo que iré a pedirle a alguna de las chicas que me acoja en su cuarto. En fin, chicos, creo que deberíais iros...- dije.
-¿Por qué no vienes a casa?- ofreció Zayn.
-La última vez que dormí en vuestra casa no acabó muy bien...- comenté.
-Pero esta vez puedes dormir en mi cuarto tú sola. Yo dormiré en el sofá. Oh, adoro ese sofá es comodísimo. - propuso Louis.- Así no habrá problemas.
-No creo que sea muy buena idea...- protesté.
-Vamos, Amanda. No vas a ponerte ahora a buscar una habitación donde dormir- dijo Liam.- Estarás mejor en casa.
-Está bien, dejadme coger un par de cosas.

Llené una mochila con el neceser y algo de ropa limpia para mañana. Como a primera hora no tenía clases podría venir a buscar los libros con tiempo. Fuimos hacia el coche y tuve que ir sentada encima de Liam, porque no había más sitio. Llegamos a la casa y subí a la habitación de Louis. Deje la mochila en un rincón y como ya llevaba el pijama puesto me metí directamente en la cama, dispuesta a dormir.
Estaba a punto de caer en un profundo sueño cuando escuché dos golpecitos en la puerta. Me levanté algo aturdida por el cansancio y cuando abrí la puerta me encontré un sobre en el suelo. Lo cogí y volví a la cama, encendí la lamparita de noche y abrí el sobre.

sábado, 5 de enero de 2013

CAP #13


*Narra Amanda.

Dentro había un papel doblado. Lo desdoblé y empecé a leer. Me di cuenta de que era la letra de la canción que Niall había cantado esa misma tarde en el pub. Saqué un cuaderno de mi mochila (lo llevo siempre por si acaso) y me dispuse a contestarle la carta, que supuse que era de Niall, pero al final decidí ir a hablar con él en cuanto pudiera. Estaba pensando esto cuando oí un portazo, no le di mucha importancia.


*Mientras, en la residencia. Narra Candy.

¡Qué bien! Iba a tener la habitación para mi sola. Alex y  yo podríamos divertirnos... Hacía un par de minutos que habíamos vuelto de nuestro paseo de noche y él había ido al coche a buscar su maleta. Me puse el pijama más sexy que tengo, y la lencería más mona. Junté las dos camas y preparé las mantas. Estaba un poco nerviosa, supongo que sabéis a qué me refiero. Alex entró por la puerta.

-¡Wow Candy! Creo que nunca te había visto ese pijama, me encanta.
-Gracias- sonreí pícaramente.- ¿Vienes?- me tumbé en la cama.
Él se acercó lentamente, se sentó en el borde y empezó a quitarse la ropa. Me puse muy nerviosa, así que intenté disimularlo metiéndome bajo las mantas. Quería que Alex pensara que sabía lo que hacía, aunque no fuera verdad. Él también se metió dentro de la improvisada cama. Empezó a besarme el cuello, lenta y dulcemente. Yo le seguí el juego. Estaba dispuesta a hacerlo cuando de repente escuché un golpecito en la ventana.
-¿Has oído eso?- pregunté.
-¿El qué?
-Un golpe en la ventana. ¿Quién diablos molesta a estas horas?
-Será un pájaro que se ha chocado- él no le dio más importancia y continuó besándome. Volvieron a golpear la ventana, esta vez más fuerte.
-Alex, ese ruido, otra vez.
-Candy, déjalo ya. Son paranoias tuyas- él siguió sin hacerme caso.
-¡Alex! Te he dicho que hay algo ahí fuera, por favor te pido que vayas a mirar qué es- me aparté de él.
-¡Candy, por favor! ¡¿Qué diablos te pasa?! ¡Hace casi dos meses que no nos vemos y tú solo piensas en si hay un estúpido pájaro que hace ruido en la ventana!- de repente, como si hubiera escuchado lo que Alex había dicho, quienquiera que estuviera haciendo el ruido golpeó la ventana con mucha fuerza, haciendo un ruido estrepitoso.
-¡Oh! ¿Entonces estoy loca? Creo que tú también has escuchado eso.
-Está bien, me largo. Hoy dormiré en el coche, te veo mañana- Alex salió de la habitación en calzoncillos, llevándose su maleta, iba muy enfadado.
-¡Alex! ¡No te vayas! ¡No me dejes sola!- me tumbé boca abajo, resoplando del enfado. Me sentía tan impotente.- Muy bien Candy, tenías que hacer que Alex se enfadara, eres la leche- me regañé a mí misma. Oí que la ventana se abría, me asusté.- ¿Quién anda ahí?- como si me fueran a contestar...
-Oh, tranquila, no te asustes. Soy yo, Harry- él entraba por la ventana.
-¿Qué haces aquí? ¡Vete, no tengo ganas de hablar con nadie!- estaba llorando y no quería que Harry me viera.
-¡Oh, vamos Candy! Déjame hacerte compañía, puedes contarme todos tus problemas, me encanta escucharte. O sea... que me gusta escuchar a... la gente...
-Bueno, pasa... pero no te rías, tengo toda la cara negra por el maquillaje...
-Te prometo que no me reiré- levanté la cara de la almohada.- ¡Oh Dios mío! ¡Qué horror!
-¡Harry!- volví a taparme la cara con la almohada.
-Es broma, es broma. No te enfades- volví a mirarle.
-¿Me veo tan mal?- pregunté.
-¿Te digo la vedad y no te enfadas?- dijo Harry.
-Dime...
-Aún con la cara llena de maquillaje, te ves hermosa.
Me sonrojé. No sé cómo, pero Harry podía hacerme sentir bien tan sólo con una mirada y una sonrisa. Me acerqué a él lentamente, ahora mismo no pensaba con la cabeza, si no con el corazón. Sentí un impulso incontrolable que me llevo hacia sus labios, sus maravillosos labios. Le besé. Fue como si todo a mi alrededor se esfumara por unos segundos y sólo existiéramos él y yo, ajenos al mundo. Él me correspondió el beso, pero más apasionadamente. Quería quedarme con ese momento grabado en mi cabeza, no quería olvidarlo jamás. Estaba sintiendo algo muy fuerte dentro de mí, algo que ni siquiera Alex me hacía sentir. Nos separamos y nos miramos a los ojos.

-¿A qué ha venido eso?- preguntó él.
-Lo siento... es que no he podido resistirme...
-No... si yo estaba deseando hacerlo... pero supongo que me daba miedo... Tienes novio y yo... bueno, yo no soy como él... supongo que no soy tu tipo...
-¡¿Qué?! ¡No, no, no! Harry, no pienses eso... si soy sincera, creo que... te quiero.
Harry iba a decir algo justo cuando llamaron a la puerta. Caray, ¿cuánta gente iba a pasar hoy por nuestra habitación? Escuché a Alex hablar a través de la pared.

-¿Candy? ¿Estás ahí? Vamos nena, no te enfades... ¿Podemos hablar? Siento haberme ido y siento haberte gritado...
-¿Te ha gritado?- me susurró Harry muy enfadado.- Ahora verás lo que le voy a decir...
-¡No! ¡Harry!- le tapé la boca y lo lleve hacia la ventana. Le indiqué que saliera y el me rogó que le acompañara. Como no quería quedarme y tener que escuchar las excusas de Alex, decidí ir con él. Harry saltó por la ventana y me dijo que saltara yo también.

-¿Qué? ¿Estás de broma? No pienso saltar, con lo pato que soy seguro que me caigo.
-Venga, yo te espero aquí abajo y te cogeré como una princesa.
-¿Seguro?
-Sí, venga salta de tu torre, princesa.

No estaba muy segura, ya que había mucha altura, pero confiaba en Harry así que me arriesgué y salté. Me dio mucho miedo, pero aterricé en sus fuertes y seguros brazos. Él me llevó así hasta el coche y me dejó en el asiento del copiloto. Condujo hasta su casa y allí paró.

-¿Quieres dormir conmigo?- preguntó Harry tímidamente.
-Si no te importa... me encantaría...
-¡Genial! Digo... claro, no te molestaré, dormiré en una esquinita de la cama, será como si no estuviera.

Entramos y vimos a los chicos en el salón hablando, exceptuando a Niall y a Amanda. Me pregunté dónde debía estar. Saludé a todos y me dirigí al piso de arriba.

*Narra Louis.

Cuando Candy subió a la habitación agarré a Harry por el brazo y comencé con el interrogatorio.

-Harry... ¿POR QUÉ ESTÁ SUBIENDO CANDY A TU HABITACIÓN?
-Louis, cálmate por favor. Sólo va a pasar la noche aquí porque se ha peleado con su novio, nada más. Me ve como un amigo, a pesar del beso...- expliqué.
-¡¿QUÉ?! ¡¿BESO?! ¡Oh Dios mío, Harry; Candy te quiere!- exclamó Zayn.
-Qué va... supongo que ha sido un impulso, no creo que sienta nada real por mí- rechacé.

Subí a mi habitación y encontré a Candy sentada en el borde de la cama. Estaba tan guapa con el pelo suelto cayéndole por la espalda, con ese pijama corto tan provocador... Se giró y me miró con esos ojos que pueden detener el tiempo por unos segundos y hacer que me olvide de todo. Como cuando toqué sus labios, todo a mi alrededor desapareció por un instante y sólo pude sentir su cuerpo junto al mío, sintiendo su corazón al ritmo del mío... Me encantaba Candy, era tan... perfecta.

-Eh, lo siento. Si quieres me voy y te preparas para dormir o lo que quieras...- dije.
-No, no. Ya me voy a meter en la cama- respondió ella.


*Narra Candy.

Harry se acercó lentamente, mientras yo me tumbaba. Se puso encima mío y me dejé llevar. Empezó a darme pequeños y fugaces besos por el cuello. Debería haberlo detenido, pero realmente quería que él hiciera eso. Desde que lo conocí quise que llegara este momento, pero a la vez me sentía culpable por Alex; debería llamarle y decirle que ya no siento nada por él, que lo veo más bien como un amigo... Pero en cuanto Harry pasó a mis labios, me olvidé instantáneamente de todo lo demás. Se acercó a mi oreja y me susurró ''Te quiero.'' Me dio una suave caricia en la mejilla y después su mano fue bajando hasta el lazo de mis pantalones de pijama. Con la otra mano abrió el cajón superior de su mesilla y sacó un preservativo. Empezó a besarme más frenéticamente y me puse nerviosa de nuevo. De repente abrieron la puerta.

-¡Harry! -Liam alzó la vista- ¡Oh Dios mío, Harry! ¡Lo siento, lo siento! ¡No debería haber presenciado esto! ¡Se me va a quedar grabado! ¡Ah!
-¡Liam, Liam! ¡Cálmate, por favor! ¡    No grites! ¡No es lo que parece! Vale, muy típico- me di cuenta de que Liam estaba alucinando y a punto de gritar, así que tenía que hacer algo para tranquilizarle.
-¡¿Ah, no?! ¡¿Y por qué Harry tiene eso en la mano?!- él seguía estresado.
-Pues... el caso es que...- Harry no tenía ninguna excusa.
-¡Íbamos a hacer una fiesta! ¡Con... globos!- le quité el preservativo de la mano a Harry y lo inflé como si fuera un globo. Era una mala excusa, pero al menos era una excusa.
-No quiero saber nada más... Harry, a mi habitación, YA- ordenó Liam.

Harry se levantó de la cama y en un abrir y cerrar de ojos, los dos ya habían salido por la puerta. Me sentí avergonzada, noté como mis orejas y mis mejillas enrojecían. Decidí bajar a la cocina a buscar un vaso de agua y Amanda me sorprendió.

-Hola, ¿qué haces aquí? ¿No ibas a pasar la noche con Alex?- preguntó ella.
-Si, pero... nos hemos peleado... y él ha ido a dormir al coche- expliqué.
-¿Y has venido tú sola?
-No... he venido con Harry. Amanda, creo que siento algo por él. Porque... le he besado y, bueno, ha sido como si el tiempo parara y todo se desvaneciera...- confesé.


*Narra Louis.

Llamé a Liam, que estaba hablando con Harry pero vino enseguida, y a Zayn para que me acompañaran abajo a ver un rato la televisión, pero cuando bajamos encontramos a Candy y a Amanda hablando en la cocina. Sé que está mal, pero no pude resistirlo y los chicos y yo nos escondimos y escuchamos lo que decían.

-Pero Candy, tienes que pensar que en una semana volvemos a Mallorca y no le vas a volver a ver, nunca. No puedes enamorarte de él, tienes a Alex que al menos vive en el mismo país que tú- decía Amanda.
-Lo sé, pero no he podido evitarlo. Estos días que he estado con él, han sido los mejores- replicaba Candy.
-Piensa en el sábado. Tú y yo en el aeropuerto, si le dices que te vas seguro que quiere despedirse de ti y será peor, te sentirás mal. A mi me pasa lo mismo con Niall, creo que siento algo por él, pero no puede ser, él está enfadado y ya no hay tiempo. Creo que no decirles nada será lo mejor para todos... Así no sufrirán ni ellos ni nosotras- terminó Amanda.

Los tres nos miramos, alucinando con lo que acabábamos de escuchar. Si ellas se van Harry volverá a caer en la ''depresión'' y Niall nunca ha sentido nada parecido antes, si Amanda se va, ese sentimiento desaparecerá para siempre. De alguna manera tengo que evitar que las chicas se marchen, tiene que seguir estudiando aquí. ¡Eso es! Ya lo tengo.

-Chicos, venid. Tengo que hablar con vosotros- dije.

viernes, 4 de enero de 2013

CAP #14


*Narra Amanda.

-En fin, no estoy muy segura de qué vamos a hacer, pero ya pensaremos algo. Me voy a dormir, estoy agotada. Buenas noches- me despedí de Candy pero cuando iba a dar un paso vi una araña negra, peluda y asquerosa en frente de mí.- ¡AAAAHH!- grité.
-¿Qué pasa?- preguntó Candy, pero en cuanto vio la araña gritó también.- ¡AAAAHHH!
-Vale, tranquilicémonos. Vamos a ver, araña, peso mil veces más que tú y te saco casi dos metros de altura, no me das mied¡¡AHH AH AH SOCORRO!! ¡¡SE HA MOVIDO!!- continué gritando.
-¡¿Qué pasa?! ¡¿Estáis todos bien?!- Niall bajó corriendo las escaleras, vio que no estábamos heridas ni nada de nada, así que puso una cara rara.- ¿Por qué gritáis? Si no pasa nad¡¡AHH AH AH!! ¡¡UNA ARAÑA GIGANTE!! ¡SOCORRO LIAM! ¡AYUDA!-Niall empezó a gritar.
-¡¿Qué ha pasado?! ¡¿Llamo a una ambulancia?! ¡¿Los bomberos?!- Liam vino corriendo, asustado por los gritos, cuando vio lo que realmente pasaba se echó a reír.- ¡¿Pero qué diablos...?! ¿Por eso gritabais? ¿Por una minúscula arañita inofensiva? Está bien, Niall baja de la mesa, ahora la sacaré- Liam cogió una servilleta y sacó la araña de la casa.
-Oh, gracias Liam. Eso mismo iba a hacer yo...- dijo Niall.
Entonces llegaron Harry, Louis y Zayn.
-Mira Zayn, ¿no querías un chihuahua? Pues tenemos a Niall,  pequeñito y gritón- se burló Louis.
-Qué gracioso...- se enfadó Niall.
-Bueno, me voy a dormir, que mañana hay clases. Buenas noches- me despedí.
En realidad no tenía sueño, tan sólo quería subir arriba y hablar con Niall. Subí y fui directa a la habitación de Louis (es decir, donde iba a dormir) y esperé a que Niall subiera a su cuarto para asaltarle y aclarar las cosas de una vez por todas.


*Narra Louis.

Zayn me apartó de los demás y también se llevó a Liam.

-¿Qué querías decirnos Lou?- preguntó Zayn.
-Tengo un plan para que las chicas no vuelvan a España y se queden aquí a estudiar- resumí.
-Louis, siento decepcionarte, pero no vamos a secuestrarlas- negó Liam.
-No, tonto. Mi plan es mucho mejor que eso- sonreí de manera malvada y les expliqué el plan.
-Ajá, si, oh claro, ajá- asentía Zayn.
-Zayn, ¿te estás enterando de algo?- pregunté.
-Emmmmm........no. ¿Puedes repetirlo?- puso cara de perrito abandonado.
-Está bien, empecemos de nuevo...- dije.


*Narra Candy.

Me quedé sola con Harry. No sabía qué decirle, estaba bastante incómoda, ya que me estaba muriendo de vergüenza. Supuse que él sentía lo mismo, porque no me miraba a los ojos. Me sentí mal. ¿Acababa de arruinarlo todo con Harry? Necesitaba saber qué le pasaba, así que le hablé.

-Harry... siento lo de antes...
-Oh, no. Yo lo siento, ha sido culpa mía. No debí traerte aquí y mucho menos lanzarme de esa manera. Tienes novio y no lo he respetado, soy un idiota.
-Pero yo también soy culpable... además, gracias a ti me he dado cuenta de que no quiero a Alex, me he enamorado de otra persona...- le miré a los ojos.
-Será mejor que me vaya...


*Narra Harry.

Genial, encima de que casi me acuesto con Candy sabiendo que tiene novio, ahora va y me dice que se ha enamorado. No sé si voy a soportar todo esto, odio oírla hablar de otro chico que no sea yo. Claro, se ha dado cuenta de que no quiere a su novio, ¡pero tampoco me quiere a mí! Necesito dormir y olvidarme de todo, aunque sea por unas horas.


*Narra Amanda.

Escuché unos pasos que subían las escaleras y me asomé a la puerta a ver quién era. Como yo pensaba, era Niall, que iba directo a su cuarto. Me apresuré a salir de la habitación y fui corriendo a la de Niall. Toqué un par de veces hasta que me abrió, con mala cara, no sé si por el cansancio o por el mal humor.

-¿Puedo pasar?- pedí.
-Si... pasa- contestó Niall.
Entré en su habitación y me senté en la cama, él se quedó de pie, parado delante mío.
-Ejem... bonito pijama- Niall llevaba un pijama grueso de invierno de color azul, con un reno en la camiseta.
-Lo mismo digo...- él me la devolvió. La verdad es que no me había dado ni cuenta, pero llevaba unos pantalones de pijama rojos de invierno (con estampados extraños) y una sudadera vieja. Bueno, los dos llevábamos pijamas viejos y bastante feos, estaba claro que ninguno de los dos sabía elegir un buen pijama.
-Ah, ya, no me había dado ni cuenta...- sonreí.
-¿Qué te hace tanta gracia?
-Oh, nada. Sólo que... es irónico cómo nos peleamos cuando realmente tenemos mucho en común. O al menos yo lo veo así... Por cierto... ¿la carta es tuya?- abordé.
-Sí...
-¿Por qué me has escrito la canción que cantaste en el pub?
-Quería que tuvieras lo que es tuyo...
-Entonces la canción realmente era para mí... ¿Por qué me dijiste que no?
-No sé, porque estaba enfadado, supongo. He sido un estúpido, aunque tú tampoco te has comportado muy bien conmigo...
-Claro, con lo que dijiste sobre mí en el vestuario del acuárium...
-¿Sigues con eso? ¿Cuando vas a entender que eso no tiene nada que ver contigo?
-Entonces lo decías por mi hermana gemela, ¿no?- me estaba empezando a enfadar.
-Para tu información, ¡hablaba sobre una amiga de la novia de Zayn que éste me había presentado!
-¡¿Que tú qué?! ¡¿Por qué no me lo dijiste desde un primer momento?!
-¡Porque pensaba que así conseguiría alejarme de ti!
-¡¿Y para qué  diablos quieres alejarte de mí?!
-¡Para no acabar patética e inevitablemente enamorado de ti! ¡Pero no ha servido de nada! ¡Ahora estoy yo, sin poder expresar lo que me pasa, porque nunca había sentido nada igual! ¡Y he tenido que ir a enamorarme de la chica que menos me conviene!- confesó Niall.
-¡No me conoces! ¡No puedes saber si te convengo o no!- me quejé.
-¡Te conozco lo suficiente para saber que eres impulsiva, orgullosa, inteligente, irónica, risueña, espontánea, cabezota, soñadora...! ¡Podría estar así por un buen rato, pero creo que con eso te basta...!
-¿O sea que te parezco orgullosa e impulsiva? ¿Por qué lo piensas?
-Amanda- él parecía desesperado.- ¿Te estoy diciendo que me he enamorado de ti y tú lo único que has escuchado es que eres orgullosa?
-¿Me tomas el pelo? ¡Es imposible que tú estés enamorado de mí! ¡La cosa es al revés, yo estoy enamorada de ti! ¡Desde el primer momento en que te vi pensé que ibas a significar algo muy importante para mí!
-¡¿Qué?! ¡Pero si no te caigo bien, tú me odias, te repugno!
-¡Eso no es cierto! ¡¿Tu crees que si te odiara hubiera estado empapándome bajo la lluvia para hablar contigo después de que cantaras en el pub, o crees que estaría aquí ahora mismo?!
-Entonces si nos queremos, ¡¿por qué diantres nos estamos gritando?!
-Oh, no sé, supongo que es por costumbre...- solté una pequeña risita. Él también se rió.
-Entonces, ¿no vamos a pelearnos más?- preguntó él.
-Bueno... eso no te lo aseguro, pero intentaré no enfadarme. Hahaha.

Niall se sentó al lado mío y me apartó el pelo de la cara. Cada vez se acercaba más a mí, podía oír su respiración y entonces, sin dudar, presionó sus labios contra los míos. Al principio estaba un poco inseguro, pero yo le seguí el juego y fui más allá. Lo tumbé en la cama y me senté encima de él, besándole más apasionadamente. Le empecé a levantar la camiseta del pijama, pero él me paró y dio la vuelta a la situación, ahora él estaba encima mío.

-Amanda, basta. No puedes hacer esto ahora, no te precipites.
-Oh, lo siento, de verdad.
-Tranquila, ahora ya conozco otro aspecto de tu personalidad, tigresa. Hahaha.
-¡No me llames así!
-¡Es broma, es broma!

Niall se quitó de encima mío y se tumbó en la cama, a mi lado. Estuvimos hablando durante horas, conociéndonos más. No me cansaba de saber más sobre él, quería conocerle de los pies a la cabeza, con todo detalle. Eran las cinco de la madrugada cuando el sueño invadía todo mi cuerpo, no quería cerrar los ojos, pero los párpados me pesaban demasiado. Me acurruqué junto a Niall, apoyando mi cabeza en su pecho, sintiéndome reconfortada.

-Amanda, ¿vas a dormir encima mío?
-Lo siento si te molesto, pero lo único que puedo decir es que el sueño me vence y por eso me voy a dormir encima tuyo, no tengo nada mejor.
-No te preocupes, me encanta. Puedes dormir encima mío siempre que quieras. Amanda Michelena Sans, te quiero. Te prometo que siempre estaré ahí para cuando me necesites.- Niall me besó en la frente y caí profundamente dormida, sintiendo sus manos acariciar mi espalda, mis piernas y mi pelo.


*Narra Candy.

Al final acabé durmiendo en la habitación de Louis, donde se suponía que iba a dormir Amanda, pero ella no vino, así que supuse que iba a dormir en otra habitación. Me quedé dormida en un instante, por hoy han sido demasiadas cosas, necesito descansar.

-¡Levanta, dormilona! ¡Es Miércoles, tienes clase!- no supe quién me hablaba.
-¿Qué? Pero si hace un momento que me he dormido...- tenía voz de dormida y no podía despegar los ojos.
-Vamos, Candy. ¡Vas a llegar tarde!- seguía diciéndome la voz.
-¿Quién está hablando? ¿Estoy soñando?- pregunté a la voz.
-Bueno, creo que soy guapo, pero no sé si como para que sueñes conmigo- se rió. Conseguí entreabrir los ojos y vi una preciosa sonrisa delante de mí. Me resultaba familiar, pero hasta que no vi sus brillantes ojos negros no reconocí a Zayn.
-¡Zayn! Oh, Dios mío, gracias por venir a despertarme- me incorporé de golpe y me mareé un poco, me tambaleé.
-¡Oh, cuidado! ¡No hagas movimientos tan bruscos!- Zayn me sujetó por la cintura, impidiendo que me cayera. Me ayudó a levantarme y cuando me vio fuera de la cama se rió.
-¿Qué tiene tanta gracia?- pregunté.
-Oh, es sólo que... no me extraña que Harry se lanzara... con ese mini-pijama- siguió riéndose. A mi me dio tanta vergüenza que me tapé.
-¡¿Liam os ha contado lo que vio?!
-Claro, nos lo contamos todo- no pareció afectarle.
-Dios mío, ¡qué vergüenza, es patético!
-Bueno, todos sabemos que os queréis, así que no es nada raro. Aunque... podríais ser un poco más discretos. Hahahaha- Zayn se lo tomaba como una broma, pero a mi no me hacía ninguna gracia, así que me fui de la habitación enfadada, decidida a regañar a Liam.
-Eh, eh, eh. ¿A dónde te crees que vas, pequeñaja?- Zayn hablaba cariñosamente y me agarró por la cintura de nuevo, sin dejarme salir por la puerta.
-Zayn, suéltame. Tengo que hablar con Liam, se va a enterar.
-No puedes reñirle, se sentiría fatal. No soporta hacer daño o molestar a nadie, aunque sea sin querer, le duele ver que alguien está mal por su culpa. Así que no puedes reñirle.
-¡Pero no debería haberos contado eso!
-¡Seguro que tú se lo has contado a Amanda!- replicó él.
-Bueno... todavía no...
-¡Ajá! Todavía no, pero lo harás.
-Vale, vale. No le diré nada a Liam, me has convencido. Ahora, ¿puedes dejar que me vista? A este paso voy a llegar tarde.
-¡Oh, sí! Lo siento, hehe. Yo... ya... me voy. ¡No tardes mucho!- dijo Zayn mientras salía de la habitación. Es genial, como el chico simpático que siempre consigue animarte, como Louis o Liam, son fantásticos.

Me vestí rápidamente y cogí la mochila que había traído. Bajé abajo y vi a los chicos preparados para ir a la universidad, exceptuando a Niall y a Amanda. ¿Dónde se habían metido? A lo mejor habían salido ya... no sé, luego la llamaré. Subimos todos al coche y en diez minutos estuvimos en el edificio principal del campus. Cada uno se fue hacia su clase correspondiente, aunque Zayn vino conmigo, ya que a los dos nos tocaba Historia. Al menos tendría a alguien que me hiciera un poco de compañía. Seguía preguntándome dónde se había metido Amanda... pasaba el tiempo y aún no tenía noticias de ella.

jueves, 3 de enero de 2013

CAP #15


*Narra Amanda.

Un rayo de luz me dio directamente en la cara. Intenté incorporarme, pero tenía todo el cuerpo dolorido, además, había dormido encima de algo que no era un colchón exactamente. Abrí un poco los ojos y vi a Niall totalmente dormido, debajo mío. ¡Qué monada! Se le veía tan inocente y dulce mientras dormía profundamente. Supuse que había dormido toda la noche sobre su pecho, y aunque me dolía la espalda, volvería a repetir esa noche una y otra vez. Me sentí tan bien que no quise moverme ni un milímetro, pero luego recordé que tenía que ir a clase de interpretación. Me recosté en la cama y miré la hora en mi iPhone. ¡Oh, Dios mío, son las once y media! ¡Las clases! ¡Candy me va a matar!

-¡Niall! ¡¡Niall!! ¡Despierta!- le zarandeé.- ¡Vamos, tenemos clases! ¡Son las once y media!- le grité.
-¿Eh? ¿Qué?...- Niall parecía no saber ni dónde ni con quién estaba.
-¡Niall, soy yo, Amanda! ¡Nos hemos quedado dormidos! ¡Tenemos que ir a la universidad! ¡Vamos, dormilón!- le empujé un poco. Él dio una vuelta y cayó al suelo.
-¿Amand¡¡AAHH!! ¡Mierda!- decía él desde el suelo.
-Venga, levanta, ¡tenemos que ir a clase! ¡Louis va a matarme!, se suponía que íbamos a ir juntos hoy a interpretación.
-¡¿Qué?! ¡¿Por qué nadie nos ha despertado?! A ver, tranquilicémonos, voy a llamar a los chicos- Niall sacó su iPhone y llamó.- ¿Liam? ¡¿Por qué no nos habéis despertado?! ¡Voy a mataros! ¡¿Que hable con Louis?! Está bien, pásamelo. ¿Qué? ¡¿Que no nos has despertado porque estábamos muy monos durmiendo juntos?! - me entró la risa- Está bien, vale, sí, cocinaremos algo para comer...- Niall se resignó.
-¿Y bien?- pregunté.
-Tenemos que preparar la comida... no sé cómo lo hace, pero nunca consigo enfadarme con Louis...- solté una risita.

Bajamos a la cocina en pijama y empezamos a pensar qué podíamos preparar para comer.

-A ver, ¿tú sabes cocinar?
-¿Te sirven los spaghetti? Es lo único que se cocinar.
-Genial, entonces prepararemos spaghetti con salsa de setas, me sale riquísimas.

Sacamos una olla y una sartén bastante grandes, teniendo en cuenta que íbamos a ser siete.


*Narra Niall.

Le di un delantal a Amanda para que no se manchara y empezamos a sacar los ingredientes. Yo fui cogiendo la salsa de tomate, el bacon, la nata y el atún; mientras ella buscaba la pasta y las demás especias. Vi que Amanda encontró el bote de los spaghetti en el estante más alto y que se ponía de puntillas para alcanzarlo. Me quedé mirándola, tenía una forma tan delicada, tan frágil. Parecía que si le dabas un golpe se rompería en mil pedazos, con su piel tan pálida, como la fina porcelana. Me acerqué a ella por detrás y la cogí en brazos, ella giró la cabeza y, al verme, sonrió de manera amplia y despreocupada, una sonrisa que me estremeció el corazón, me produjo un sentimiento que se extendía por cada una de mis células y me hacía sonreír como un tonto.

-Sabes que te vas a hacer daño en la espalda si no me bajas rápido, ¿no?
-¿Por el peso? ¡Si no pesas nada! Te aseguro que coger en brazos a Liam, que está cuadrado, es mucho pero que cogerte a ti- me reí. Ella volvió a sonreír y no pude parar de mirarle a los ojos, de un color verde esmeralda, que brillan cada vez que sonríe o se ríe, esos ojos que ocultan secretos y a la vez son como un libro abierto.

-¿Tengo algo en la cara?- preguntó ella, confundida porque yo no apartaba la vista de sus ojos.
-¿Eh? Oh, no, es sólo que... me encantan tus ojos...- dije yo, tímidamente.
-Dice el señor de los ojos azules- Amanda se rió.
-Oh, ¿te has fijado en mis ojos?
-Claro, me he fijado en todo... o sea, que me fijo en todo porque... soy muy... ¿observadora?- sonrió como diciendo ¿ha colado?
-Hahaha, ¿observadora? Está bien señora observación. Vamos a cocinar, que si no hoy no comemos- no me había dado cuenta y estábamos uno frente al otro, podía notar el dulce perfume de su cuello, haciendo que éste se volviera más tentador. Mi brazo fue directo a su cintura y la atraje hacia mí. Me acerqué lentamente a sus labios y justo antes de poder besarla la olla empezó a desbordarse, genial, ¡justamente el agua tenía que hervir en ese momento!

-¡Niall! ¡El agua! ¡Corre!- gritó Amanda.
-¡Ya voy, ya voy! ¡Pero ayúdame!- aparté la olla del fuego y el agua empezó a bajar.
-Vale, espera, cogeré la bayeta para secarlo todo- Amanda fue al fregadero a coger la bayeta, también trajo un par de trapos para secar.
-Bien, todo controlado. Vamos a meter la pasta para que se valla cociendo.

Entre los dos partimos los spaghetti y los metimos en la olla, los tapamos y nos pusimos manos a la obra con la salsa. Preparamos todos los ingredientes al lado del fuego, para tenerlos más cerca de la sartén. Encendí el fuego y, cuando la sartén estuvo caliente, eché el bacon con algunas especias. Amanda preparó la nata y cuando fue a abrirla con las tijeras me salpicó en la cara.

-¡Hahahahaha! ¡Lo siento, hahahahaha, ha sido sin querer!
-¡Encima te ríes! ¡Ahora verás! ¡Ven aquí!- Amanda salió corriendo, pero conseguí alcanzarla. Agarré el bote de tomate, lo abrí y con el dedo le manché la mejilla.- ¡Ahora me rio yo! ¡Hahahahaha!
-¿Sí? ¡Te vas a enterar!- Amanda cogió el tomate y me lo puso en los labios.
-Uuhh, no sabes lo que acabas de hacer- la sujeté fuertemente por la cintura y me acerqué a ella poniendo morritos,teniendo en cuenta que tenía los labios manchados de tomate, ella intentó alejarse.- Si yo tengo los labios manchados, ¡tú también!- finalmente presioné mis labios contra los suyos mientras ella se reía.
-¡Niall!... oh, espera, no sé cuáles son tus apellidos...
-Niall James Horan, ése es mi nombre entero.
-Ah, gracias. ¡Niall James Horan! ¡Cómo se te ocurre mancharme de tomate!
-¡Hahahahaha! ¡Has empezado tú!
-¡Está bien, vale, asumo toda la culpa!- se rió. Me volví a perder en sus ojos y en su sonrisa.
-¡Oh! ¡El bacon se está quemando! ¡Tenemos que poner la nata y el tomate, trae el atún!- me di cuenta justo antes de provocar una catástrofe culinaria.

Acabamos de ponerlo todo en la sartén y quedo genial, la pasta estaba en su punto y justo cuando íbamos a sentarnos en el sofá abrieron la puerta. Los chicos habían llegado.

-¡Hola! ¡Mmm, qué bien huele!- dijo Zayn, que entraba por la puerta.
-¡Qué hambre tengo! ¿Qué hay de comer?- preguntó Liam.
-¡Hola! Sentaos, ya está todo preparado- saludó Amanda.

Se sentaron en la mesa y Amanda y yo servimos los platos. Todos engulleron sus platos antes de que Amanda y yo pudiéramos si quiera sentarnos a comer.

-¡Ah! Esta tarde vamos a la protectora de animales municipal a hacer tareas como voluntarios, es una especie de excursión con la clase de la señora Webster, quiere que aprendamos a colaborar, ayudar y esas cosas- nos avisó Liam.
-Oh, entonces no importa llevar libros, ¿no?- preguntó Amanda.
-No, vamos a pasar toda la tarde allí- explicó Louis.
-Genial, en todo el día no habré hecho ninguna clase- se alegró Amanda.

Recogimos la mesa y entre todos fregamos los platos, vasos y cubiertos. Cuando acabamos ya era hora de irnos, así que los chicos llevaron a Amanda y Candy en su coche y Louis y yo fuimos en mi coche.


*Narra Candy.

-Bueno, ¿qué tal con Niall?- pregunté.
-No se, normal. ¿Por?- respondió ella.
-Es obvio que te encanta- acusó Zayn.
-¡Que va! ¡Que tontería!- Amanda se puso roja como un tomate.
-Amanda, te hemos pillado, te gusta Niall- dijo Liam.
-Bueno... no os lo puedo negar, supongo que le quiero- ella sonrió.


*Narra Amanda.

Dios mío, entre Candy y los chicos habían conseguido ponerme realmente nerviosa. Por supuesto que quiero a Niall, pero aún así me pongo nerviosa, siempre me ha pasado con los chicos. Llegamos a la universidad y la señora Webster ordenó que nos pusiéramos por parejas para ir sentados en el autobús en el que íbamos a ir. Candy y yo nos pusimos juntas, teníamos muchas cosas de las que hablar. Escogimos asiento y nos sentamos. Un poco antes de arrancar Niall y Harry se sentaron justo detrás nuestra, apartando a dos chicos que habían cogido ese sitio.

-¡Eh! ¿Por qué os habéis puesto ahí?- preguntó Candy.
-A esos chicos no les importaba- dijo Harry sin darle importancia.
-Da igual, Candy. Ignórale- recomendé.                                                                                                                                                                               

Nos giramos y comenzamos a hablar de nuestras cosas.

-¿Y bien?- empecé.
-¿Y bien, qué?- Candy no me entendía.
-¿Cómo va lo tuyo con... ejem?- dije yo, señalando al asiento de atrás.
-Ah, con ¿H-a-r-r-y?- deletreó Candy.
-¡Dime!- saltó Harry.
-No hablo contigo, Harry- ella estaba muy borde con él.
-Oh, creí que me habías llamado...- él parecía desilusionado.
-Sí, con ese- susurré.
-Pues le dan ataques bipolares. A veces me quiere y a veces está enfadado conmigo- explicó Candy.
-Pero eso es porque a lo mejor haces algo que a él no le gusta...- pensé en voz alta.
-No creo, simplemente no sabe si quererme u odiarme...- resolvió ella.

Nos pasamos todo el camino hablando sobre Niall y Harry, aunque no podíamos gritar mucho, ya que los teníamos justo detrás. Por fin llegamos al edificio donde se encuentran los animales de la protectora. Bajamos del autobús, nos explicaron un par de cosas sobre cómo tratar a los animales y nos dieron unas cuantas tareas. Nos dividimos en grupos siete y nosotros fuimos juntos: Harry, Louis, Zayn y Candy fueron al área de los gatos; y Niall, Liam y yo, a la de los perros. Empezamos por llenar el cuenco de la comida de todos los perros con comida especial, luego llenamos todos los bebederos con agua. También duchamos a unos cuantos perros y, finalmente, jugamos con otros tantos.


*Narra Candy.

¿Por qué diantres iba yo a la parte de los gatos? ¡No me gustan nada! Es decir, son muy monos, pero de lejos. No sé cómo, pero todos los gatos me odian, todos me rugen y quieren morderme, supongo que eso influye en que no me gusten mucho...

-Bueno chicos, ¿os encargáis de todo vosotros?- dije como quien no quiere la cosa.
-¿Qué? ¿Por qué? ¿No vas a hacer nada?- se indignó Louis.
-Es que... no me... gustan mucho los... gatos...- solté.
-¡¡¿¿Qué??!! ¡¡¿¿Cómo que no te gustan los gatos??!! ¡¡Es imposible!! ¡¡Si son la cosa más bonita que hay en el mundo!! Bueno... aparte de ti...- Harry no se creía que no me pudieran gustar los gatos.
-Es sólo que... todos los gatos me odian y quieren arañarme, por eso no me gusta tenerlos muy cerca...- expliqué.
-Bueno, pues hoy voy a ayudarte a superar tu miedo a los gatos- Harry parecía muy decidido.
-¿Y cómo lo vas a hacer? Harry, no vas a conseguir nada, no me gustan y ya está, no es nada raro...- estaba convencida de que no iba a conseguir nada.
-Ven conmigo- Harry me cogió la muñeca y me llevó a otra parte. Cogió un gatito en brazos y, con su mano encima de la mía, lo acarició.- ¿Ha sido tan horrible?
-Si me coges la mano no, pero cuando esté sola me van a dar igual de miedo- dije.
-Entonces ya tengo la excusa perfecta para estar siempre contigo- pensó Harry.
-¿Cuál?- pregunté.
-Bueno, tengo que protegerte de los gatos, no puedes estar sin mí- me dedicó una encantadora sonrisa.


*Narra Amanda

Me encantó todo en general, porque adoro los animales, pero me encariñé en especial con un cachorro súper pequeñito, algo feúcho, pero muy simpático. Supuse que por su pelaje áspero y su aspecto descuidado nadie querría adoptarlo, me dio mucha pena.

-Ojala pudiera llevármelo a casa...- dije.
-La verdad es que parece que a ese cachorrito realmente le has gustado- señaló Liam.- No se separa de ti ni un centímetro.
-Sí, ¡se ha enamorado de ti!- dijo Niall.
-¿Estás celoso, Niall?- me burlé.
-¿Yo? ¿Cómo voy a estar celoso? Tengo claro de que eres toda mía- Niall se dio cuenta de que a Liam casi se le habían salido los ojos de las órbitas.- Quiero decir que... bueno, si, ¡eres mía y punto! Hahahaha.
-¡Wow! Niall, creo que nunca te había visto comportarte así con una chica...- dijo Liam.
-Supongo que soy... especial... hahaha- me reí.
-Eres única y perfecta- cuando Niall iba a darme un beso el cachorro saltó y le lamió los labios.
-Hahahaha, creo que ella si que está celosa. Hahahaha- la perrita no le dejó que me diera un beso.
-Está bien, perrita. Pequeña pero guerrera, ¿a quién me recuerda?- dijo Niall, obviamente era una indirecta hacia mí.
- Ha ha ha- en ese momento la señora Webster nos llamó.- Oh, lo siento amiguita, pero tengo que irme. Te prometo que vendré a verte cuando pueda- no quería dejarla allí, me había encariñado tanto con ella...
-Vamos, Amanda. Cuando quieras te traigo con el coche, pero ahora tenemos que irnos- Niall me cogió por la muñeca.

miércoles, 2 de enero de 2013

CAP #16


*Narra Amanda.

Volvimos al autobús, aunque esta vez no fui tan animada como mientras veníamos, supongo que me había quedado un poco triste por dejar a esa perrita tan mona allí sola. Pero no podía llevármela, primero porque nos vamos a Mallorca en tres días y segundo, aunque me quedara, no permiten animales en la residencia... así que es imposible. Niall se había quedado un poco preocupado, no quería que yo estuviera triste.
Cuando, al fin, llegamos a la universidad, Candy y yo fuimos directas a la residencia y los chicos se fueron, algo decepcionados; supongo que esperaban que fuéramos a su casa... Entrar en el cuarto fue como: abrir puerta, tirar mochila al suelo, desplomarse en la cama. Estaba completamente agotada.


*Narra Zayn.

Las chicas se fueron casi sin despedirse, me quedé algo pensativo... De camino al parking nos encontramos a un par de compañeros de clase.

-¡Eh, tíos! ¿Vais a venir a la fiesta del viernes por la noche?- preguntó uno.
-¿Qué fiesta?- dijo Liam.
-Pues es la despedida de unas chicas que están de intercambio- contestó el otro.
-Y, ¿Candy y Amanda irán?- preguntó Harry.
-¡Claro!- respondió el primero.- Si al final decidís pasaros, es en el local de Greg a las diez, de la noche, obviamente.


*Narra Niall

Los dos chicos se despidieron y nosotros fuimos hacia casa, en los coches. Decidimos que sería buena idea ir y divertirnos un poco con Candy y Amanda. Al pensar esto me puse un poco nervioso, tenía ganas de ir a una fiesta con Amanda, pero a la vez me sentía intimidado por los otros chicos (mucho más guapos que yo) que iban a ir a la fiesta. La verdad es que siempre me he considerado un chico más bien feo, así que ahora que he conocido a Amanda y sé que tengo alguna oportunidad con ella, no quiero perderla. Bueno, prefiero no pensar en eso, que me deprimo... En cuanto llegamos nos pusimos cómodos, cenamos algo y en seguida nos fuimos a nuestras habitaciones, supongo que todos estamos cansados. Aunque yo me quedé mirando al techo y pensando, no sé muy bien en qué, un poco de todo.


*Narra Harry.

Me tumbé en mi cama, con la cara hundida en la almohada. ¡Estoy tan confuso! No tengo ni idea de qué siente Candy por mí, y soy tan cobarde que no soy capaz de ir y preguntarle a ella directamente.

-¿Se puede?- llamaron a la puerta.
-Adelante...- respondí. Liam entró.
-¿Estás bien? Niall y tú nos tenéis un poco preocupados...
-Mmm, sí, sólo que... estoy algo pensativo... por Candy.
-¿Y eso?
-Porque me ha dicho que ya no está enamorada de su novio... pero creo que tampoco de mí...
-¡¿Qué dices?! ¡Qué fuerte! ¡Pero seguro que eres tú del que se ha enamorado!- Liam se emocionó y habló a gritos. Los chicos le oyeron e invadieron mi habitación.
-¡¿Candy está enamorada de ti?!- intervino Zayn.
-¡Qué fuerte!- exclamó Niall.
-¡¿Cuándo pensabas decírmelo?!- Louis se puso de los nervios.
-Louis, cálmate, no está enamorada de mí, sólo es Liam que lo piensa...- me sonó el teléfono.- ¿Hola? ¿Candy? ¿Qué quieres? ¡¿Qué?! Candy, ¿has bebido? Está bien, ahora mismo voy- Iba a coger mi chaqueta y las llaves del coche, cuando me volvió a sonar el móvil.- ¿Candy? Oh, Amanda, ¿qué pasa? Sí, acabo de hablar con ella. ¡¿Que qué?! Oh, lo entiendo, claro, está bien. Mañana hablamos, adiós.
-¿Qué ha pasado?- preguntó Zayn, ansioso por saber.
-Sí, cuenta- siguió Niall.- ¿Qué ha dicho Amanda?
-Pues primero, Candy me ha dicho que necesitaba hablar conmigo de un tema serio, que fuera hacia allí. Pero después, Amanda me ha dicho que olvidara lo que me ha dicho Candy, que no está en condiciones para saber lo que dice...
-¡Tienes que hablar con ella mañana!- ordenó Liam.
-Sí, lo sé. Mañana la iré a buscar para que me explique todo esto...

Los chicos salieron de mi cuarto y fueron a los suyos, me dormí en seguida.


*Narra Candy.

Cuando nos despertamos era muy pronto, aunque no teníamos nada de sueño, ayer nos dormimos muy pronto. Tenía mucho dolor de cabeza, ayer la bebida no me sentó demasiado bien. Lo que pasó fue que bebí un par de chupitos, no sé, simplemente estaba algo baja de ánimos. Antes de ir cada una a su clase, decidí preguntarle algo a Amanda.

-Amanda, ayer... ¿qué pasó? Recuerdo hablar con Harry, pero no recuerdo que viniera...
-Oh, ayer... pues... le llamaste y le dijiste que viniera en seguida porque tenías que hablar con él de algo importante.
-Pero... ¿de qué? -me quedé pensando en qué le quería decir a Harry ayer por la noche- ¡Ah! Creo que ya sé lo que quería decirle...
-¿Y bien?
-Pues... creo que le llamé para decirle que le quería...
-Candy, ya hablamos de esto el otro día... pasado mañana nos vamos...
-Lo sé... mejor no le digo nada...

Nos despedimos y cada una se fue a su clase.


*Narra Candy.

La mañana transcurrió tranquila, con normalidad. Al salir de clase, para ir hacia la cafetería, donde había quedado con Amanda; me encontré con Harry.

-Eh, Candy... ayer me llamaste. ¿Qué era eso tan importante que querías decirme?- Harry fue directo al grano. Sentí que mi cara enrojecía.
-¿Ayer? No recuerdo haber hablado contigo...- intenté usar la táctica de hacerme la loca.
-Oh, Candy, no soy idiota. Sé que recuerdas perfectamente lo que querías decirme, no puedes haberte olvidado de algo tan importante...- parecía desesperado.
-Pues, no, creo que lo he olvidado. Mala suerte, cuando lo recuerde iré a buscarte- me di media vuelta para irme. Él me agarró del brazo.
-Candy, por favor. ¿Por qué lo haces todo tan complicado? ¡Estamos a Jueves y el Martes casi te acuestas conmigo, no creo que fuera porque te aburrías! ¡A no ser que seas tan lo que no digo como para hacerlo simplemente para reírte de mí!
-¡¿Insinúas que yo hice eso para divertirme un rato?! ¡Harry te estás pasando!- me di la vuelta, dándole la espalda.
-Oh, lo siento, lo siento. No quería decir eso, es sólo que ¡me estás volviendo loco! -seguí ignorándole.- ¿Vas a enfadarte por eso?
-Creo que oigo una voz... -dije mirando alrededor mío- No sé de quién es...
-¡Candy, por favor! ¡¿Podemos hablar con un poco de madurez?!- Harry se estaba poniendo de los nervios.
-Gracias por llamarme inmadura...
-¡Ah!- Harry estaba tan frustrado que pegó un grito y pegó un puñetazo a una taquilla, casi la aboya.
-Vale, está bien, salgamos de aquí- le cogí de la mano y me lo llevé fuera del instituto, no quería que las cosas se descontrolaran.
-Candy, seamos sinceros el uno con el otro de una vez por todas- me miró directamente a los ojos. Su voz empezaba a temblar, pero él quería decirme toda la verdad.
-Harry... ¿por qué haces esto?- bajé la mirada al suelo, no podía soportar que esos ojos llenos de tristeza me miraran.
-¡Porque te quiero, joder! ¡Déjame hacerte feliz! ¡Sé que tú también me quieres, aunque no quieras admitirlo!- me quedé sin saber qué decir, así que me lancé a sus brazos y le di un abrazo, cargado de sentimientos. Después le miré a los ojos unos instantes y él se inclinó hacia adelante para besarme, pero yo me aparté.
-Harry... es mejor que no -me separé de él- Lo único que hacemos es sufrir los dos...
-Está bien... creo que será mejor que me vaya... -se giró para irse, pero dio media vuelta y sacó un paquete de su mochila- Toma, es para tu ''miedo'' a los gatos, te dije que iba a ayudarte, así que... bueno, toma- me dio el paquete y se fue sin decir nada más.

Observé el paquete, era blandito. En ese momento me sentí muy mal. Sentí que acababa de perder algo muy importante, como una parte de mí. Cambié la dirección y fui directa a la habitación, no tenía ganas de hablar con nadie.


*Narra Amanda.

Estuve esperando un buen rato a Candy, pero en su lugar vi a Niall entrar por la puerta. Se dirigía hacia donde yo estaba sentada y, como esperaba, se sentó en la silla vacía.

-¿Estás bien?- preguntó él.
-Si... ¿a qué viene esa pregunta?- me resultó extraño que me preguntara eso.
-Ah, es que ayer por la tarde te vi algo triste. Ya sabes, por la perrita.
-Oh, sí, es que me encariño mucho con los animales. También me recordó a mi gata, en España, a veces es como la única que me entiende- Niall sonrió.
-¿Vienes esta tarde al centro comercial?- él abordó de repente.
-Claro, seguro que a Candy le apetece.
-Me refería a... no importa, genial, los chicos estarán encantados de... ir de compras.

Me levanté, le di un beso en la mejilla y me despedí de Niall, hasta la tarde. Si no iba ya hacía mi clase volvería a llegar con retraso. Entré en el aula pero no vi a Candy, se supone que ya tendría que estar dentro, tenemos Latín juntas.

-¿Dónde está su amiga? Srta. Michelena.- ''Señor Rutherford, con su cara de asco, está amable como siempre.'' Me hubiera gustado decírselo, pero no podía.
-Pues no tengo ni idea, habíamos quedado para venir pero...
-Está bien, no me interesa- se giró y empezó con la clase. ¡Pero si ha preguntado él! ¡¿Cómo que no le interesa?! ¡Este hombre me pone de los nervios!

Las clases de la tarde fueron las más aburridas y largas de mi vida. Pero bueno, al fin habían acabado. Fui directa a la habitación, a ver si encontraba a Candy y, efectivamente, allí estaba ella, tirada en la cama con el pijama puesto.

-¿Qué ha pasado? ¿Por qué estás así?
-Abre ese paquete, si no te importa.
-¿Qué es?
-Me lo ha dado Harry y no quiero abrirlo yo. ¡Me ha dicho que me quiere, que quiere hacerme feliz y yo no he podido decirle nada! ¡Lo único que he dicho es que es mejor para los dos que no pase nada entre nosotros! -me quedé escuchándola, medio atontada- ¡Abre el maldito paquete ya!
-¡Vale, ya voy!- abrí el paquete y vi que dentro había una camiseta gris y una nota doblada.- Es una camiseta, ah y una carta- le tendí ambas cosas y ella las examinó.
-Es una camiseta de ''I like cats''.
-¿Y? Si a ti no te gustan los gatos...
-¡Pues por eso!- Candy se puso como una loca y yo no entendía nada de nada, hasta que me explicó lo que había pasado en el refugio de animales.
-Ah, ahora lo entiendo. ¿Y qué pone la carta?
-Ahora la leo...- Candy desplegó el papel y empezó a leer, mientras yo esperaba a su lado. Mientras leía se le cayó una lágrima y yo le abracé, para que se sintiera mejor. Cuando acabó de leer se giró hacia mí.
-¿Qué dice?- pregunté con interés.
-Básicamente dice que me quiere y que no va a rendirse. Porque está seguro de que yo también le quiero, y no se equivoca. Dice que desde que me conoce siente algo muy intenso por mí y que quiere seguir sintiéndolo el resto de su vida, a mi lado- Candy soltó otra lágrima. Volví a abrazarla.
-Tranquila, no importa que sigas- estaba intentando consolarla cuando tocaron a la puerta. Me levanté a ver quién era.- ¿Niall? ¿Qué haces aquí?
-Habíamos quedado para ir al centro comercial después de las clases.
-¡Oh, es verdad! Ahora salimos, un momento- me giré hacia Candy y susurré- Corre, Candy, arréglate un poco que nos vamos de compras. Nos queda un día aquí, vamos a aprovecharlo.

Levanté a Candy de la cama y ella se vistió, mientras yo preparaba algo de dinero para comprar las últimas cosas. Salimos y Niall nos llevó al centro comercial en su coche, allí nos esperaban los demás, en cuanto Candy vio a Harry se puso muy nerviosa e incómoda.

-Bueno... creo que os dejamos hablar un rato y mientras vamos a Victoria's Secret (tienda de lencería femenina)- dije yo, evitando que la tensión aumentara.
-Sí... mejor nosotros os esperamos en Nando's mientras comemos algo...- Niall se llevó a los chicos, también había notado la incomodidad entre Candy y Harry.
Entramos en la tienda y empezamos a mirar ropa interior y algunos pijamas monos.
-Lo siento, no debí haberte pedido que vinieras, tendría que haber supuesto que Harry vendría- me disculpé con Candy.
-No pasa nada, tampoco puedo pretender evitarlo y no verle más; aunque en dos días eso será posible, cada uno en un país...
-Bueno, no pienses en eso ahora.
-Tienes razón, es nuestro último día de compras y vamos a disfrutarlo.


*Narra Candy.

Amanda y yo cogimos un montón de lencería muy mona y fuimos a los cambiadores a probárnosla. Estábamos tan tranquilas cuando escuchamos unos gritos que venían de la tienda, era voz de hombre. Asomé la cabeza y vi que Amanda había hecho lo mismo, fue entonces cuando nos dimos cuenta de que era Alex el que estaba vociferando y cogiendo a un chico por el cuello de la camisa. Me puse mi ropa lo más rápido que pude y salí a ver qué pasaba.

-¡Alex! ¡¿Qué haces?! ¡Deja a ese chico!- grité. Alex me miró con ira en los ojos.
-Este cerdo os estaba espiando mientras os probabais la ropa interior.
-¡Pero las cosas no se solucionan dándole un puñetazo en la cara!- entonces llegaron Niall y Harry.
-¡¿Qué está pasando?!- en cuanto Harry me vio allí en medio de los dos chicos vino corriendo.
-¿Y Amanda?- preguntó Niall.
-¡Estoy en el probador, espera ahora salgo!- contestó ella.
-¡Eh! ¡Suelta al chaval!- Harry defendió al ''mirón''.
-¿Que pasa, tú también quieres?- amenazó Alex a Harry.
-Inténtalo- desafió Harry. Alex iba a pegarle un golpe muy fuerte en la nariz cuando yo me puse en medio, así que lo único que recuerdo es un gran dolor y ver sangre caer desde mi ceja.

*Narra Amanda

-¡Joder! ¡Candy! ¡¿Por qué demonios te has puesto delante?!- oí que se lamentaba Alex. Salí del probador corriendo y fui donde estaban todos.
-¡¿Qué ha pasado?!- vi a Candy tumbada en el suelo.
-¡Luego te lo explico todo! ¡Me la llevo al hospital!- Harry estaba cogiendo a Candy en brazos.
-Vale, está bi¿¡TODO ESO ES SANGRE!? ¡Oh, Dios mío, creo que me estoy mareando...!- todo me daba vueltas, las rodillas me fallaron y a partir de ahí todo se volvió negro.