viernes, 11 de enero de 2013

CAP #7


*Narra Harry.

-Emm... si no te importa; voy a estudiar. Así aprovecho el tiempo- me dijo Candy.
-Oh, sí. Tú estudia, yo estaré por aquí... haciendo... cosas...- en realidad no pensaba hacer nada. Así que le envié un mensaje a Louis, necesitaba su ayuda. (Louis SOS! Candy se ha puesto a estudiar. ¡¿Qué hago?!) Louis me contestó. (Bueno, distráela. Acércate por detrás y sorpréndela acariciándole el pelo.) Le escribí. (¡¿Cómo quieres que haga eso?! ¡¿Qué va a pensar de mí?!) Louis parecía divertirse. (Harry, solo tienes que poner tu mano en su pelo. No es tan complicado. Hahaha. Simplemente estarás siendo cariñoso con ella. ¡Pero no hagas el burro!)
Candy siguió estudiando unas dos horas, mientras yo me decidía a acercarme a ella. Lo sé, soy un poco lento decidiendo. Pero al final me dije a mí mismo que estaba perdiendo el tiempo, así que finalmente me levanté y me acerqué lentamente hacia Candy, que parecía estar muy concentrada en el libro. Primero le puse la mano sobre el hombro y luego le acaricié el pelo. Ella se giró y me dijo.
-Harry... ¿qué haces?
-¡No hago el burro! Digo, solo te toco el pelo.
-Ya me he dado cuenta, la pregunta es ¡¿por qué me tocas el pelo?!
-Bueno... yo... es que... ¡me recuerda a un gato!- Mierda, seré idiota. ¡¿Cómo se me ocurre decir eso?!
-Ah, genial. Eso lo explica todo- Candy se enfadó. Se levantó y se fue al baño.
¡Seré idiota!- le mandé otro mensaje a Lou, explicándole lo que había pasado. Literalmente, lo que me contestó fue: "¡Serás idiota! Bueno, ahora tienes que hacer algo para que salga del baño. No sé el qué, pero haz algo".
-Genial, vamos Harry, piensa...- se me ocurrió poner la radio y la canción que empezaba a sonar era ''Isn't she lovely'' de Stevie Wonder. No se me ocurrió otra cosa que coger un rotulador grueso que tenía Candy en la mesa.Toqué a la puerta del baño y Candy salió. Entonces empecé a hacer un playback de la canción, con baile y todo, usando el rotulador como micrófono. Candy parecía divertida, aunque ella quería mostrar su enfado. La cogí de la mano y la saqué del baño, mientras seguía cantándole en playback. Ella quería escaparse de participar en mi actuación improvisada, pero yo la cogí de la cintura y la acerqué hacia mí. Nuestras caras estaban a un par de centímetros, pero luego la cogí de la mano, le di una vuelta y empecé a bailar con ella, mientras ''cantaba''. Estuvimos así durante toda la canción, y cuando acabó estábamos tan cansados que nos tumbamos en la cama, mientras reíamos.
-Uff, ¡qué agotamiento! Hahaha- se reía Candy.
-Sí, hahaha. Por cierto, siento haber dicho que tu pelo me recordaba a... un gato. Es que soy un poco torpe cuando estoy nervioso...- me disculpé. 
-Ah... no pasa nada. ¡Ya se me había olvidado! Hahaha- dijo Candy.
-Oh, ¡genial! Voy yo y te lo recuerdo. Bien hecho, Harry- me reñí a mí mismo.
-Hahahaha. Da igual, no me molesta. Después de tu súper actuación todo queda olvidado. Además, justo ha sonado mi canción favorita- me explicó Candy.
-¿Es tu canción favorita?
-Sí, desde hace un tiempo. Sé que no es la típica canción favorita que esperas que una chica tenga. Pero cuando la escuché me gustó tanto, que hasta ahora ninguna canción la ha superado. Hahaha.
-Bueno... a lo mejor te parece un poco raro, porque nos acabamos de conocer y eso. Pero hablando contigo siento como si te conociera desde hace mucho. Entonces, ¿qué te parecería si yo te dijera que ésta puede ser nuestra canción? Me refiero como amigos y eso, no pienses nada malo...- me estaba poniendo muy nervioso, nunca me había sentido así. Cuando Candy me miraba, me olvidaba de todo. No sabía qué estaba sintiendo...
-¿Nuestra canción?
-Si te parece incómodo... o no crees que podamos ser buenos amigos...
-¡Me encantaría que esa fuera nuestra canción!- Candy me interrumpió. Cuando me dijo esto, me alegré de repente.- Simplemente, ¡es genial! Yo también pensaba en decirte algo así, pero me daba mucha vergüenza. Hahaha. La verdad es que desde que te conocí y hablé contigo, es como si te conociera de toda la vida, es increíble.
¡Genial! Entonces es oficial, ''Isn't she lovely'' es nuestra canción- sonreí, al escuchar las palabras de Candy me sentí aliviado.
-Entonces... ¿somos algo así como mejores amigos?- preguntó ella.
-Sí, algo así, supongo. Me da la sensación de que nos vamos a llevar muy bien, no sé, tengo esa impresión.
-Sí, a mí también. Desde que te conozco me caes muy bien. Seguro que será genial ser amigos.
Como era la hora de comer, pedimos comida china y nos la trajeron a la habitación, luego estuvimos toda la tarde hablando y pasándolo bien. Era increíble cómo nos complementábamos el uno con el otro, como si nos conociéramos de toda la vida. Me encantaba estar con ella, me lo pasaba genial aunque no hiciéramos nada más que hablar.


*Narra Amanda.

Cuando dejamos a Candy y a Harry fuimos a dar una vuelta por el centro comercial, para pasar el rato. Y cuando tuvimos hambre nos acercamos a Nando's, al parecer el restaurante favorito de Niall. Nos pusimos las botas, creo que nunca había comido tanto ¡y tan bueno! Acabamos de comer y estuvimos paseando un par de horas más; lo que hicimos básicamente fue ir de compras. ¡nunca imaginé que ir de compras con cuatro chicos fuera tan complicado! Debían ser las siete de la tarde cuando fuimos al parking porque los chicos querían ir a casa, estaban agotados. Allí nos despedimos de las chicas, que habían llegado con su propio coche. Esta vez fui en el coche con Louis y Liam, Zayn fue con Niall. Yo no tenía ni idea de adónde íbamos, porque nunca había estado en su casa. Pero como me fiaba de ellos, tampoco me preocupaba mucho. Fuimos reduciendo la velocidad cuando pasamos por delante de una casa unifamiliar, bastante grande, de la cual me gustó mucho el espacioso jardín delantero que tenía. Aparcamos allí y bajamos del coche, Niall venía detrás nuestro. Louis sacó las llaves y entramos en un espacioso y bien decorado recibidor. La casa era muy bonita por dentro y estaba muy ordenada; cosa rara teniendo en cuenta que en ella viven cinco chicos. Pasamos a un amplio y bonito salón, me senté en el sofá.

-Amanda, quédate aquí. Voy a la cocina a buscar algo de beber. Por cierto, ¿te apetece que pida unas pizzas para cenar?- me preguntó Louis.
-¿Qué hora es?- dije yo.
-Pues, creo que son casi las ocho. Caray, el tiempo pasa volando- contestó Louis.
-Vale, por mí genial. Pide una de cuatro quesos para mí, por favor- le pedí.
-Okey, una cuatro quesos para Amanda, una barbacoa para mí, Liam seguro que quiere una de salmón, para Zayn una de pollo y para Niall otra cuatro quesos -apuntaba mentalmente Louis- Mmm, Niall ¿tú te vas a comer una pizza entera?
-No sé, la verdad es que hoy no tengo mucha hambre, después de ir a comer a Nando's...- contestó Niall.
- ¡Oh Dios mío! ¡Un milagro! -se burló Louis- Y tú, Amanda. ¿Te comerás una pizza entera?- me preguntó.
-No creo, he comido mucho- contesté.
-Entonces, ¿os va bien que pida una de cuatro quesos para los dos?- dijo Louis.
-Por mí no hay problema- respondió Niall.
-Genial, una para los dos va bien- dije yo.
-Vale, ahora voy a pedirlas- Louis se metió dentro de la cocina y le oí hablar por teléfono.

Una media hora después llegaron las pizzas. Aunque habíamos comido mucho en Nando's yo empezaba a tener hambre. Nos sentamos todos alrededor de la mesita del salón y nos comimos la pizza mientras veíamos la televisión. A Louis se le ocurrió poner una película, y justo emitían un maratón Disney y en ese momento ponían 'Toy Story'.

-¡Cuánto tiempo hace que vi esta película! Me recuerda a mi infancia- dije yo.
-¡Louis, vamos a verla! ¡Por favor, por favor, por favor!- suplicó Liam.
-Vale, vale. Vamos a ver 'Toy Story'-. accedió Louis.
-¡Bien! ¡Me encanta esta película!- dijo Liam.

Por lo que vi, 'Toy Story' es la película favorita de Liam. ¡Qué mono! Estuvimos viéndola y Zayn hizo palomitas. Estuvimos un poco apretados en el sofá, ya que Louis quería estirarse y dejaba menos espacio para los demás, pero aun así estuvimos a gusto. Cuando acabó la película miré la hora, eran las diez y media, pero no quería volver a la residencia porque sabía que a Candy le gustaba ese chico, aunque ella no me lo hubiera dicho, se notaba; y no quería interrumpirles.

-Emm... chicos, ¿os importa si me quedo un rato más? Es que no quiero interrumpir a Harry y a Candy- pregunté tímidamente.
-Claro, nos encanta estar contigo- dijo Zayn- ¿Verdad, chicos?
-Sí, eres genial- respondió Liam.
-Gracias, de verdad. A mí también me encanta estar con vosotros- dije yo.
-Bueno, ¿qué os apetece hacer?- dijo Louis.
-Pues... no sé. ¿Tenéis algún juego de mesa o algo?- pregunté yo.
-Sí, creo que tenemos algunos arriba, en el desván-. contestó Niall.
-Es verdad, los guardamos todos ahí cuando hicimos la limpieza- se acordó Liam.
-¿Subo y cojo algunos?- se ofreció Niall.
-Sí, por favor. Nosotros vamos limpiando y recogiendo la mesa- dijo Zayn.

Niall se levantó y fue hacia las escaleras, nosotros empezamos a coger las cajas de pizza y los vasos. Fuimos a la cocina y tiré las cajas a la basura, mientras ellos fregaban los vasos y acababan de limpiar la mesita. De repente escuchamos una especie de grito. Nos quedamos en silencio. Otro grito.

-¿Habéis oído eso?- preguntó Liam asustado.
-Era como un grito...- susurré yo.
-Venía de arriba, tenemos que ir a ver qué pasa- dijo Zayn.
-Bueno, vayamos todos juntos. Así nadie se queda solo aquí abajo- acabó Louis.

Yo me pegué a Zayn, que parecía tener más seguridad, porque los demás iban tan asustados que solo les faltaba temblar. Subimos las escaleras lentamente, en tensión. Parecía una película de miedo. El piso de arriba estaba todo oscuro, así que a medida que avanzábamos íbamos encendiendo luces. Seguíamos oyendo ruidos, que venían del fondo del piso de arriba.

-¿Y si a Niall le ha pasado algo?- se me ocurrió.
-Puede ser, porque parece que el ruido viene de ahí- Louis señaló a la puerta del desván.
-¡Niall! ¡¿Eres tú?!- gritó Liam.
-¡Socorro! ¿Chicos? ¡Ayudadme!- oímos a Niall.
-¡Es Niall! Vamos al desván- dijo Zayn, muy seguro.

Fuimos directos hacia la puerta del desván, que estaba cerrada y Zayn le preguntó a Niall qué había pasado. Él nos explicó que entró en el desván a buscar los juegos y que cuando quiso salir, la puerta se había atascado, y no podía salir, ni siquiera empujando. Nosotros probamos a abrirla desde fuera, pero ninguno de los chicos pudo.

-¿Y si llamamos a los bomberos?- propuse.
-Bueno, a mí se me ocurre una cosa- dijo Louis.
-Entonces, dinos. ¿Qué idea tienes?- insistió Liam.
-A ver, las bisagras de la puerta están por dentro, y hay un conducto de ventilación. Si alguien pequeño y delgado pasara por el conducto y le llevara a Niall un destornillador, él desatornillaría las bisagras y la puerta caería abajo- explicó Louis.
-¿Y no podemos pasarle el destornillador por el conducto sin más?- preguntó Zayn.
-No, porque el conducto es en forma de L, y aunque lo lanzáramos con mucha fuerza, no llegaría al otro lado. Sin embargo, una persona delgada y pequeña cabría...- dijo Louis. Entonces los tres se giraron y me miraron a mí.
-¿Qué? -entonces me di cuenta de lo que pretendían-. Oh, no. No señor, ni de coña me voy a meter yo en un conducto de ventilación. Chicos, no podéis estar hablando en serio. Vamos, dejad de tomarme el pelo. Vamos a pensar alguna manera de sacar a Niall de ahí-. Ellos quedaron mirándome, como insistiendo en que yo aceptara. Pero de ninguna manera me iba a meter yo por ahí para sacar a un chico que ni siquiera me caía bien. De ninguna manera me convencerían.

jueves, 10 de enero de 2013

CAP #8


*Narra Amanda.

Diez minutos después de haber estado tan segura de que no me convencerían, allí estaba yo, vestida con una especie de mono para no mancharme la ropa y con un cinturón de herramientas colgado a la cintura. Preparada para meterme en un conducto de ventilación, seguramente muy poco higiénico, genial. Mientra yo me cambiaba los chicos habían desatornillado la ''tapa'' del conducto, los miré por última vez, con cara de perrito abandonado, a ver si les daba pena o algo y cambiaban el plan. Pero no, creo que tendré que mejorar mi carita de pena. En fin, vamos allá.

-Chicos, si grito o no doy señales de vida, pedid ayuda, ¿vale?- miré dentro del conducto y me agaché para meterme dentro.
-¡Buena suerte!- Louis no parecía muy preocupado.

Estaba oscuro, y en cuanto metí la cabeza me vino un fuerte olor a cerrado. Me estiré todo lo que pude y conseguí meterme entera, iba avanzando, aunque no es que viera mucho, pero tocando las paredes me iba orientando. Debía ir a mitad de camino, cuando noté que algo me impedía seguir, miré hacia atrás como pude y me di cuenta de que el cinturón de herramientas se había quedado enganchado con algo. Intenté estirar, pero no se soltaba.

-¡¿Niall?! ¡¿Me oyes?!- grité.
-¿Amanda? ¿Qué pasa?- respondió Niall.
-¿Puedes ayudarme? El cinturón se ha quedado enganchado con algo y no puedo avanzar- le expliqué.
-Vale, no te muevas. Ahora voy a ayudarte.

Oí que Niall hablaba con Louis, pero no conseguí entender lo que decían. Empezaba a tener mucho calor allí dentro, supongo que en parte por lo nerviosa que estaba. Entonces noté un movimiento detrás de mí, pensé en ratas, pero luego escuché la voz de Louis a mi espalda. También él había metido medio cuerpo en el estrecho conducto.

-Bien, Amanda, voy a intentar sacarte. Voy a cogerte de los pies y a intentar salir. Tú no te muevas mucho, sólo intenta ir hacia atrás- ordenó Louis.

Noté sus manos en mis tobillos, que tiraban hacia atrás. Retrocedimos un poco, pero de repente Louis paró.

-Louis, ¿qué pasa? ¿Por qué te has parado?- cada vez me estaba poniendo más nerviosa.
-Pues... tenemos un pequeño problemilla... Me he quedado atascado... mi culo no cabe por el conducto- explicó él, avergonzado.
-¡¿Y cómo diantres has entrado?!- le grité.
-... A presión... y ahora no sale...- noté en su voz que se sentía fatal.
-Genial, ahora somos dos los que estamos atascados...
-Espera, vamos a decirle a Niall que tire de ti desde ese lado, a ver si consigue sacarte- se le ocurrió a Louis- Tú llámale y dile que tire de ti.
-Está bien... ¿Niall?- le llamé.
-Sí, dime- contestó Niall.
-Bueno, Louis dice que tires de mí, a ver si consigues sacarme- le expliqué.

Oí a Niall avanzando a gatas a través del conducto y un par de minutos después me encontré con su cara a pocos centímetros de la mía. Estaba colorado por el esfuerzo.

-Bien hecho, Niall. ¿Ahora cómo vas a tirar de mí si estás tan cerca?- le reñí.
-Oops, no había pensado en ello. Espera, voy a intentar irme un poco hacia atrás- él intentó retroceder, pero no pudo.- Creo que estamos atascados los tres...
-¡Perfecto! ¿Qué mejor manera de pasar la noche que atascada en un conducto de ventilación con dos chicos?- yo seguía quejándome.
-A lo mejor si no te quejaras tanto y usaras la cabeza para pensar cómo salir de aquí...- Niall me hablaba en un tono muy borde.
-A lo mejor si tú no te hubieras quedado aquí encerrado...- me defendí.
-¡Tirad! ¡Vamos, chicos!- escuché a Louis gritar. Supuse que Zayn y Liam estaban intentando tirar de él para sacarlo, y creo que no estaba dando resultado. Pararon y estuvieron unos diez eternos minutos en silencio.
-Louis, ¿qué está pasando?- pregunté.
-Oh, Liam está llamando a los bomberos y Zayn a Harry, para que venga con Candy- resumió Louis.
-¡Oh no, no llaméis a los bomberos! ¡Qué locura! ¡No hace falta! Mejor metamos a Amanda por el conducto de ventilación. Lo que yo he propuesto lo primero era llamar a los bomberos, pero como nadie me ha hecho caso, aquí estamos...- me quejé.
-Caray, chica. ¡Qué carácter! Aunque tienes razón, si hubiéramos hecho eso desde el principio, no estaríamos así- Louis se puso de mi lado.

Estuvimos un buen rato callados, hasta que oímos la puerta de la entrada, supuse que eran Candy y Harry. Vale, en cuanto Candy me viera me iba a morir de vergüenza. Unos minutos después llegaron los bomberos. Subieron al piso de arriba haciendo bastante ruido y les escuché hablar con Liam. Después se pusieron manos a la obra. Primero sacaron a Louis del conducto, después se acercaron a la puerta del desván y la tiraron abajo con un gran estrépito para sacar a Niall. Pero yo seguía dentro, cada vez más agobiada, notando que me faltaba el oxígeno. Entonces uno de los bomberos se introdujo como pudo el conducto, desenganchó el cinturón y me ayudó a salir. En cuanto estuve fuera me di cuenta de que el bombero que me había ayudado a salir era un chico de unos 20 años, alto, moreno y con unos ojos verdes muy bonitos. También tenía una sonrisa perfecta, con la que me recibió al salir de mi prisión. Intenté devolverle la sonrisa, pero estaba tan avergonzada que me salió una mueca rara.

-¿Estás bien?- el bombero me hablaba a mí.
-Eh, sí. Gracias por salvarme de pasar la noche en ese conducto- yo tenía cara de tonta, ¡qué vergüenza!
-Bueno, es mi trabajo. -me sonrió- ¿Quieres que te deje mi número por si un día de estos necesitas que alguien te salve?
-Sí, apúntamelo aquí- le miré y le sonreí. Le di mi iPhone para que escribiera su número.
-Venga, chaval, deja de ligar. Nos vamos- le llamó el otro bombero, cuarentón y con bastante barriga.

El chico empezó a caminar para irse, pero se detuvo, se giró y usando su mano como si fuera un teléfono llevándoselo a la oreja, movió la boca sin hablar para decir ''Llámame''. En cuanto se hubieron ido, como esperaba, Candy comenzó a preguntarme sobre el bombero.

-¡Qué fuerte! ¡Amanda Michelena Sans! ¡Un bombero guapísimo te acaba de dar su número! ¡Llámalo! ¿A qué esperas?- Candy, como siempre, se entusiasmaba cuando el tema eran los chicos.
-Candy, tranquila. Ahora está de servicio, mañana le llamaré. ¡A que era guapo! ¡¿Has visto qué ojos?! ¡Y qué sonrisa! Por no hablar de sus músculos...- yo también empezaba a emocionarme. La verdad es que el chico sí que era guapísimo.
-Chicas, chicas. Ese bombero no era nada comparado conmigo- bromeó Louis.
-¿Podemos dejar al bombero tranquilo?- Niall parecía molesto.
-Es que es tan guapo, apuesto, fuerte y con esa sonrisa- Zayn bromeaba, intentando enfadar a Niall.
-Sí, y con esos ojos de color esmeralda- Louis siguió.
-Cuando queráis hablar de algo interesante, estaré abajo- Niall se fue.
-¿Qué mosca le ha picado?- pregunté.
-No sé, pero luego hablaré con él- respondió Liam.
-Por cierto, Candy, ¿qué tal habéis estado?- dije.
-Oh, nosotros muy bien. Hemos estado hablando, con Harry me lo paso genial- por el momento me dijo eso, pero estaba segura de que cuando estuviéramos a solas, me lo contaría todo.- ¡¿Ya son las doce?! Amanda, tenemos que volver.
-Y, ¿cómo se supone que vais a entrar?- dijo Harry.
-Pues no sé, pero mañana es lunes, tenemos clase- recordé.
-Mierda, siempre tenemos el mismo problema. Pues esta vez creo que nos va a tocar aguantar el castigo que nos pongan- Candy se resignó.
-Si queréis podéis dormir aquí. -ofreció Harry- Ahora ya nos conocemos un poco más.
-Vosotros también tenéis que ir mañana a la universidad, ¿no?- pregunté.
-Sí. ¿Vosotras tenéis clase de Química mañana por la mañana?- dijo Zayn.
-Yo tengo Literatura, pero Amanda si tiene Química- contestó Candy.
-Entonces Louis y yo acompañaremos a Candy a Literatura, que nuestra clase está al lado. Y Amanda puede ir con Zayn, Liam y Niall, que tienen Física- resolvió Harry.
-Y, ¿dónde dormimos?- yo no estaba muy convencida.
-Yo puedo dormir con Harry, así que podéis usar mi cama- propuso Louis.
-Bueno, vamos a preguntarle a Niall si le parece bien.

Los seis bajamos las escaleras dirigiéndonos hacia el salón. Cuando llegamos encontramos a Niall enfurruñado en el sofá, con mala cara. De verdad, este chico cambia de humor repentinamente.

-Niall, ¿te importa que Candy y Amanda pasen la noche aquí?- le preguntó Zayn.
-¿Aquí? ¿Las dos? ¿Dónde van a dormir?- no le hizo mucha gracia.
-Yo dormiré con Harry y ellas pueden dormir en mi cama- explicó Louis.
-Pero mañana hay clases, ¿no van a ir?- él seguía poniendo pegas.
-Amanda tiene Química, como vosotros, y Candy va a Literatura conmigo- Louis le invalidaba todos los ''pero''.
-Bueno... está bien. Pero a mí no me liéis, que duerman en tu cuarto y que no molesten- Niall al final accedió.
-Uff, menos mal. Ya me veía intentando entrar por la ventana- agradeció Candy.
-Sólo hay otro problema... no tenemos pijama...- recordé.
-No te preocupes, os dejaremos una camiseta grande para que podáis dormir- resolvió Liam.
-Vale, entonces perfecto. Bueno, es tarde, creo que va siendo hora de que nos vayamos a dormir- sugerí.
-Okey, esperad un momento que os bajo unas camisetas. Podéis ir al baño a ponéroslas, está aquí abajo a la derecha- Liam fue a buscar nuestro improvisado pijama.

Candy y yo esperamos sentadas en el sofá. Liam nos dio las camisetas y fuimos al baño a cambiarnos. Una vez listas, Louis nos explicó cuál era su habitación y dónde estaba el baño de arriba. Nosotras subimos y mientras yo iba a la habitación, Candy fue al baño. No estaba muy segura de cuál era la habitación de Louis, porque en el piso de arriba había un montón de puertas, así que entré en la que me pareció que era la suya. Estuve esperando a que Candy viniera, pero había pasado una media hora y no llegaba, así que fui a buscarla. Cuando salí de la habitación estaba todo oscuro, y no se me ocurrió nada mejor que ponerme a gatas para ir tocando el suelo, ya que no tenía ni idea de dónde estaba el interruptor de la luz. Genial, no sé cómo lo hago, pero desde que estoy en esta casa me han pasado un montón de cosas. Me sentía absolutamente ridícula en esa posición, si cualquiera me viera... Al fin encontré el baño y entré a lavarme un poco los dientes, como pude, porque no tenía cepillo. Salí y entré en la habitación en la que había estado esperando a Candy, vi que había un bulto en la cama y, pensando que ya estaba dormida, me metí intentando no hacer ruido. Al fin Candy había vuelto, ¿qué habría estado haciendo? Bueno, tenía tanto sueño que me importaba poco.

-Candy, ¿dónde estabas? ¡Pensaba que habías ido al baño! He salido de la habitación a buscarte y he tenido que ir a gatas por el pasillo porque no veía nada- le expliqué mientras me cubría con el edredón.


*Narra Candy.

Estaba en la cama metida, cuando oí que la puerta se abría, al fin llegaba Amanda. Cuando volví del baño no estaba, así que la esperé. Aunque estaba oscuro, creo que pude distinguir uno de sus rizos en la oscuridad, de modo que no le di más importancia, me di la vuelta y caí dormida.


*Narra Amanda.

-Candy, ¿ya estás dormida? Bueno, no te molesto más, pero te doy un abrazo de buenas noches, ¿vale?- ella no contestaba, así que me acerqué y le di un abrazo.


*Narra Candy.

Estaba a punto de dormirme cuando noté que alguien me abrazaba por la espalda. Qué cariñosa es Amanda, siempre me da un abrazo de buenas noches. Desde pequeñas tenemos esa costumbre, realmente la quiero mucho, es mi mejor amiga desde... no sé, desde siempre.


*Narra Amanda.

Estaba a punto de soltar a Candy para girarme a dormir cuando de repente...
-¡¿Se puede saber qué haces?!- me gritó alguien. Ese alguien encendió la luz... era Niall.
-¿Pero qué haces tú aquí? ¡Se supone que aquí dormimos Candy y yo!- le grité mientras me sentaba en la cama.
-No, bonita, ésta es mi habitación, la de Louis es la de al lado. Y no mientas, que estoy seguro de que has venido aquí sólo para abrazarme- él se lo tomaba a broma.
-Sí, claro. No tengo nada mejor que hacer que abrazarte.
-Sí, se empieza con un abrazo. Pero al final siempre se acaban enamorando de mí- él se las dio de ligón con un insufrible aire de superioridad.
-¿Ah, si? Bueno, puedes estar tranquilo, no voy a enamorarme de ti, te lo aseguro.
-Acabarás haciéndolo, ya lo verás.
-Tal vez seas tú el que se enamore de mi. Deberías saber que ningún chico se ha resistido a mis encantos. Jamás.
-Oh, no. Te aseguro que no caeré en ''tus encantos''. No eres mi tipo.
-Bueno, al menos estamos de acuerdo en algo, no soy tu tipo; en realidad soy demasiado para ti- me burlé.
-¿Eso crees? Pues estoy seguro de que si ahora te besara, ya estarías total y perdidamente enamorada de mi- él se acercaba cada vez más, a la vez que yo retrocedía.
-¡Sigue soñando!- seguía yendo hacia atrás, hasta que me encontré con la pared y me acorraló.
-¿Sí? ¿Estás segura?- él se fue acercando hacia mí, despacio, pero con un aire decidido. Me tenía a su merced, no había manera de escapar.


*Narra Candy.

-Amanda, puedes soltarme ya. Es suficiente con el abrazo que me has dado...- estaba confusa.
-Tú, tan solo déjate llevar.
-Vale, me parece que tú no eres exactamente Amanda, a no ser que se te haya puesto la voz muy ronca de repente... ¿Quién eres?- el chico misterioso seguía acercándose hacia mí, notaba su respiración muy cerca.
-No preguntes, simplemente diviértete- fui palpando la pared hasta que encontré el interruptor de la luz. La encendí y me quedé asombrada, el chico misterioso era...

miércoles, 9 de enero de 2013

CAP #9


*Narra Amanda.

-Ni siquiera te atrevas a intentarlo, no me enamoraré de ti. Aunque si insistes tanto será porque te interesa que me enamore de ti...- le miré con una sonrisa provocadora.
-¿Pero qué dices? Tss, simplemente era para demostrarte que te ibas a enamorar de mi.
-Bueno, ya te lo he dicho, aunque me besaras no me enamoraría de ti. Nunca.
-Ya sabes, nunca digas nunca...- él volvió a empezar a acercarse a mí. Y yo ya no podía ir más atrás. Cuando sus labios estuvieron a un par de milímetros de los míos, me armé de valor y le di un bofetón.
-¡¿Pero qué...?- yo ya no le escuchaba, me había levantado y había salido de la habitación dando un portazo.


*Narra Candy.

-¿Harry? ¿Qué haces? ¿Que me divierta? Por favor, pensaba que tú no eras de esos. Harry, pensaba que podríamos ser amigos. Pero ya veo que todos los hombres sois iguales...- de verdad Harry me había decepcionado.
-No, Candy, sólo quería comprobar si te gusto.
-Oh, genial. Encima lo haces para saber algo, no se te ocurra preguntar, no. Además tengo novio, y no soy de esas fáciles. Aunque, claro, supongo que tú estás acostumbrado a que las chicas se te tiren encima. Será mejor que me vaya...
-No, por favor. No te vayas -él se iba acercando a mí- no quería que te sintieras mal. Lo siento, sé que soy idiota -cada vez estaba más cerca, sus labios a punto de tocar los míos- Perdóname, te prometo que no volverá a pasar.
-Harry, para.- quise retroceder, porque mi imaginaba lo que Harry pretendía. Pero calculé mal el espacio y - ¡Aaaaaaaahhh! -me caí de la cama. ¡Qué bien! Ya no podía hacer más el ridículo.
-¡Candy! ¿Estás bien? Espera, te ayudo.
-No, déjame. Voy a buscar a Amanda, quiero irme de aquí.

Salí al pasillo y encontré a Amanda, con pinta de estar muy enfadada. No quise preguntarle, porque leí en sus ojos que no quería hablar. Supe que las dos teníamos la misma idea: salir de allí lo más rápidamente posible. Pero luego me di cuenta de que no teníamos coche... da igual, llamaré a un taxi, pensé. Bajamos las escaleras y oímos a Harry.

-¡Candy, espera! ¡Por favor, no te vayas!- Harry venía tras nosotras.
-¡Olvídame!- le contesté.

Entonces todos los chicos salieron de sus respectivas habitaciones, preguntándose qué pasaba. Liam fue el primero en reaccionar, a pesar de que parecía medio dormido, y darse cuenta de que nos estábamos yendo, vestidas solamente con una camiseta larga y bragas. Nos íbamos a helar, pero no me importaba, no quería pasar un minuto más cerca de ese cerdo. Y pensar que me había creído todo ese rollo de ser amigos.

-¡Esperad! ¡Candy, Amanda! ¿Qué ha pasado?- Liam estaba preocupado- No lleváis ropa, vestíos y lo hablamos.
-No. Por favor Liam, ¿nos podrás traer la ropa al apartamento mañana?- le pedí.
-Por supuesto- Liam entendió que en ese momento no queríamos hablar con nadie.- No os preocupéis, mañana os la llevo.
-Gracias Liam.- agradeció Amanda mientras salíamos. Sacó el móvil y llamó a un taxi.


*Narra Amanda.

Fuera llovía a cántaros y hacía un frío terrible. Aunque entre la ira y la rabia que sentía no me importaba que hiciera frío. El taxi llegó y el conductor no parecía muy simpático, tenía pinta de un malhumorado, cansado y estresado londinense. Subimos y le indicamos la dirección de la residencia, el hombre estaba un poco atónito ante la situación: dos chicas, medio en bragas, a altas horas de la madrugada... Un tanto inusual. El hombre tardaba un poco en arrancar, y antes de que lo hiciera vimos a Harry salir de la casa, mojándose, gritándole algo a Candy. Pero ella lo ignoró, no sabía por qué, pero debía estar realmente enfadada. Durante todo el camino ninguna dijo una sola palabra, ya tendríamos tiempo de hablar cuando llegáramos, ahora solo queríamos calmarnos un poco.

Llegamos a la residencia e intentamos pasar sin que la señora Davis nos viera, pero nos fue imposible. Así que ya nos habíamos ganado el primer castigo. La noche no podía ir peor. Entramos en la habitación y nos desplomamos en la cama, nos metimos debajo del edredón y empezamos a hablar, cada una desde su cama.

-Y bien, ¿qué ha pasado?- pregunté yo, rompiendo el silencio.
-Pues... estaba en la cama, esperándote. Cuando entró alguien, que resultó ser Harry. Se metió en la cama e intentó besarme e imagino que también quería llegar a algo más. Le dije que tenía novio y todo eso, y él va y me dice que sólo quería comprobar si a mi me gustaba él. Me he quedado alucinada. Teniendo en cuenta que esta misma tarde me había dicho que podíamos ser buenos amigos y eso... supongo que todos los hombres son iguales.- Candy lo soltó todo.- Ahora, cuenta tú.
-Pff... después de salir a buscarte en medio de la noche me metí sin querer en la habitación equivocada, la de Niall. Y me acerqué a darle el abrazo de buenas noches que te doy a ti siempre. Claro, yo pensaba que la que estaba en la cama eras tú, no él. Total, que hemos empezado a discutir y él me dice ''Seguro que te enamoras de mi si te beso.'' Y yo le he dicho que no, él se ha ido acercando más, hasta que lo tenía a unos milímetros. Pero yo le he pegado una bofetada, ya que me parece algo inapropiado que me bese, después de haber dicho todo aquello de mi, además de que no hace ni una semana desde que nos conocemos.
-O sea, que resulta que esos tíos son unos cerdos. Creo que los únicos decentes son Louis, Liam y Zayn...- Candy pensaba en voz alta.
-Deberíamos dormir, o mañana no podremos levantarnos.
-Yo mañana no pienso ir a clase.- ella estaba muy convencida.
-No podemos faltar, ya lo hicimos el viernes. Y tenemos que aprovechar la beca, ya sé que Harry está en tu clase, pero tú ignórale.
-Si no queda más remedio...
Apagué la luz y me giré, para intentar dormir. Estuve unos quince minutos pensando en todo lo que había ocurrido. Pero al final conseguí dormirme.
Por la mañana el despertador sonó demasiado pronto, o al menos, a mí me lo pareció. Desperté a Candy, que estaba en un estado catatónico (el sueño le afecta mucho). Nos vestimos, cogimos las cosas y fuimos a clase. Nos separamos, ya que nuestras clases están en alas diferentes, supe que me encontraría a Niall, pero pensaba pasar de él.


*Narra Candy.

Entré en clase de Literatura y vi que Harry y Louis ya estaban dentro. Harry hizo un amago de levantarse, pero en cuanto vio que me giraba para irme a otra mesa, volvió a sentarse. Dejé mis cosas e intenté concentrarme, pero a mitad de la clase alguien me llamó.

-Pss, Candy- oí que susurraban. Me giré y vi que era Louis. Le ignoré.- No me ignores, que yo no te he hecho nada.
-¿Qué quieres?- intenté disimular, para que el profesor no me escuchara.
-Toma- me pasó un papel doblado.
-¿Qué es esto?
-Tú míralo.

Abrí el papel y vi que se trataba de una caricatura que había hecho Louis del profesor. La verdad es que me hizo mucha gracia, era tan ridícula. Miré a Lou, que me hizo una señal para que girara el papel. Había escrito algo: ''Candy, no sé qué ha pasado, pero no quiero que te enfades conmigo ni con el resto de los chicos. Si te hace sentir mejor, no dejaré que Harry venga cuando quedemos contigo, pero lo hemos hablado y no queremos perderos como amigas por lo que ha pasado. PD: Me ha quedado bien el retrato, ¿a que si? Hahaha.'' Sinceramente, me daba un poco de pena distanciarme de ellos, porque en estos días me había divertido mucho y me encantaba pasar tiempo con ellos, pero teniendo en cuenta que Harry es su mejor amigo, creo que será mejor no saber nada de ninguno, al menos de momento. Seguramente volvamos a ser amigos, pero por ahora no; prefiero alejarme.
La iba a escribir esto a Louis cuando el profesor se paró delante de mí. Levanté la vista y vi su espeluznante cara, mientras me tendía la mano para que le diera el papel. Y se lo di.

-Oh, señorita García. Me encanta que sea toda una artista, pero creo que éste no es el momento. Puede irse fuera a seguir dibujando- estaba dispuesta a levantarme e irme cuando...
-¡He sido yo!- Louis se levantó de la silla- Écheme a mi. Yo he dibujado eso.
-Bien, señor Tomlinson. Entonces puede irse usted fuera- Louis salió de la clase, pero antes de hacerlo me guiñó un ojo. Supongo que para que yo no me sintiera mal.


*Narra Amanda.

Como siempre, llegaba un poco tarde. Iba corriendo por los pasillos. Al fin llegué a la maldita aula de Química, ¡¿por qué diantres tenía que estar tan lejos?! Llamé a la puerta y entré, casi sin aliento.

-¿Otra vez haciendo footing, Amanda?- menos mal que la profesora era simpática. Toda la clase se giró hacia la puerta, donde yo estaba. ¡Qué vergüenza!- Busca un sitio libre e intenta seguirnos- fui avanzando, pero todas las mesas (que eran de dos) ya estaban ocupadas. Vi que Zayn y Liam se habían puesto juntos, y que en la mesa de al lado estaba Niall, con el asiento contiguo vacío.- Amanda, siéntate al lado de Niall, es el único sitio libre.
-Está bien...- dejé mi bolso en el suelo y me quité el abrigo, poniendo cara de asco.

Me pasé toda la clase de espaldas a él, auque de alguna manera sentía su mirada clavada en mí. Tanto que llegó a darme un poquito de pena, como un perro abandonado, pero al recordar la ridícula situación en la que me había puesto decidí seguir ignorándole hasta nueva orden. Parecía que el tiempo iba más lento de lo normal. Pero al fin sonó la campana. Cogí mis cosas y me dirigí a la puerta, pero alguien me detuvo, agarrándome del brazo. Me temía lo peor, pero al girarme con un gesto de altivez, me di cuenta de que no era Niall quien me seguía.

-Oh, Liam. ¿Qué quieres?- le pregunté.
-Toma, aquí tienes vuestra ropa- me tendió una bolsa.
-Gracias. Bueno... tengo que irme- salí y me dirigí a la habitación.


*Narra Harry.

Verla y no poder ir y hablarle me estaba matando. ¿Por qué tuve que ser tan estúpido? Últimamente la estaba cagando mucho con Candy. Y me dolía no poder estar con ella. Salí de la clase, al fin había acabado, para buscar a Louis. Necesitaba hablar con él. Le encontré de camino a la puerta de salida.

-¡Hey, Lou!- le llamé.
-Harry, tenemos que hablar. Ahora. Les he enviado un mensaje a los chicos para que vayan directamente a casa. Niall y tú tenéis que contarnos qué pasó anoche.
-¡Wow! Ni que pudieras leer mi mente. Estaba a punto de decirte eso mismo.
-Harry... te conozco demasiado- él se rió. Fuimos a buscar el coche para ir a casa. Se ve que los chicos se apresuraron mucho al leer el mensaje de Louis, porque cuando llegamos todos estaban sentados en el sofá, listos para la charla.

-Y bien, ¿quién empieza?- preguntó Liam.
-Creo que yo... -dije- Bueno, entré en la habitación de Louis, donde iban a dormir las chicas. Y como vi que Candy estaba sola, decidí entrar. La abracé y ella pensó que yo era Amanda, y le dije que se dejara llevar. Porque pensaba que yo a ella le gustaba, pero ella encendió la luz y me dijo que tenía novio y que le parecía increíble que después de que yo le dijera que podíamos ser buenos amigos, intentara liarme con ella. Que todos los tíos somos iguales... lo típico. Pero yo creo que lo de que tiene novio lo dice para hacerse la difícil...
-Harry, sólo una pregunta. ¡¿Qué diablos tienes dentro de la cabeza?!- gritó Zayn.- ¡¿Cómo se te ocurre lanzarte así?! ¡No hace ni una semana que la conoces!- parecía realmente enfadado.
-¡No lo sé! ¡Simplemente no podía frenar mis ganas de besarla!- solté.
-¡Harry! Entonces, ¿realmente te gusta Candy?- me preguntó Louis.

martes, 8 de enero de 2013

CAP #10


*Narra Harry.

-¿Qué? ¿A qué viene esa pregunta?- no entendía qué tenía que ver con el tema.
-Simplemente contesta. Si no te gusta puedes decirlo y ya está- dijo Zayn.
-Pues... a mi... Candy... bueno, ¡me gusta! ¡¿Y qué?!- me puse muy nervioso.
-Harry, no te pongas así. Nos parece genial que te guste Candy, es muy buena chica- confesó Liam.
-Es que, no sé, pero cuando estoy con ella no me importa nada más. Además, no es como con las otras chicas, con las que me gusta salir de fiesta y pasar una noche divertida. Con ella me basta estar a su lado y escucharla hablar, de lo que sea, todo el tiempo. Su risa, sus ojos, su pelo, su perfume... Hace poquísimo que la conozco, pero ella es perfecta para mí. La primera vez que la vi, cuando yo estaba llorando en casa, sentí que quería estar con ella, siempre.
-Pero ella te ha dicho que tiene novio... ¿Qué vas a hacer?- preguntó Louis.
-Ya sabes, me basta ser su amigo. Así que supongo que no le diré nada, simplemente aprovecharé el tiempo junto a ella; cuando consiga que me perdone...
-Pero, lo que sientes es muy profundo, ¿te lo vas a guardar?- me preguntó Zayn.
-No puedo hacer otra cosa... Ella tiene novio, y si eso la hace feliz, yo también estaré feliz.
-¡Oh, Harreeee! Ven aquí, pequeño- Louis me dio un abrazo de oso.
-Gracias por el apoyo, chicos. No sé qué haría sin vosotros- todos se unieron al abrazo. Cuando nos separamos, miramos a Niall, como diciéndole que ahora le tocaba hablar.
-Bueno, creo que es mi turno...- dijo él.- El caso es que Amanda entró en mi cuarto, por la noche y me dio un abrazo... ¿qué podía pensar yo? ¡que está loca por mí! ¿no? ¡aunque se hace la dura! aunque después de lo que pasó creo más bien que se confundió de habitación y pensaba que yo era Candy. Yo le pregunté que qué hacía y ella me dijo que yo qué hacía ahí y eso. Entonces empezamos a ''discutir'' y le dije que seguro que había entrado a propósito para abrazarme y ella me lo negaba. Yo insistí en que seguro que ella se iba a acabar enamorando de mí, Amanda me lo seguía negando y a mi se me ocurrió decirle que seguro que si la besaba al segundo después estaría enamorada. Entonces me acerqué para besarla y ella me pegó una bofetada.
-¡Venga, otro fresco! ¡¿Pero qué deben pensar esas chicas de nosotros?!- Zayn seguía alucinando con lo que hicimos.
-¡Ya sé que estuve mal! Pero estábamos los dos allí y... bueno, ya sabéis lo que pienso de Amanda- intentó excusarse él.
-Pero precisamente, sintiendo lo que sientes, deberías haber actuado de otra manera. ¡No siendo tan atrevido! Ahora ella no confiará en ti, aparte de que ya piensa todo lo que te contamos de ti, por lo del acuárium- le riñó Liam.
-Lo sé, lo sé. Iré a pedirle perdón, a ver si sirve de algo.
-Bueno, cambiemos un poco de tema. ¿Os apetece ir a dar una vuelta?- propuso Zayn.


*Narra Amanda.

Después de las clases tuvimos que presentarnos en el castigo que la señora Davis nos puso anoche. Aunque me parece totalmente fuera de lugar que tengan que estar controlándonos, creo que somos mayorcitas... Pero bueno, supongo que por algo es una residencia privada y tan segura. Total, que nos dirigimos, de mala gana, a la cafetería. Entramos y allí nos esperaba el conserje con un par más de alumnos, que también estaban castigados, y nos dio instrucciones de ponernos a limpiar. ¡Qué divertido!
Candy y yo empezamos a limpiar cuando de repente sonó mi móvil. Lo saqué en secreto para mirar quién era, y vi un mensaje de un contacto que ponía ''Tu héroe''. Inmediatamente pensé en el bombero que me sacó del conducto. Aunque yo me había olvidado de llamarle, él se acordaba de mí, a pesar de que no sabía ni su nombre. El mensaje decía ''¿Voy a tener que salvarte otra vez? Ves a limpiar las ventanas que dan al jardín.'' Me dirigí hacia allí y cuando estuve cerca pude adivinar que había un papel pegado en el cristal. Lo leí, decía: ''Dirígete hacia la puerta de salida, dile a tu amiga que venga. Salid corriendo, fuera os espera una sorpresa.'' ¿Qué? ¿Esto es en serio? Fui a hablar con Candy.

-Candy... pss- yo susurraba, ya que no quería que nadie se enterara.
-¿Qué?
-Tenemos que salir corriendo.
-¿Qué dices? Tenemos que cumplir el castigo.
-Hazme caso, será divertido. En cuanto el conserje se despiste, sígueme.

Esperamos unos minutos, para que no se notara tanto y en cuanto tuve la ocasión cogí a Candy del brazo y eché a correr atravesando las puertas y todo el pasillo, hasta lograr salir fuera. ¡Wow! ¡Qué subidón de adrenalina! ¡Me sentía genial! A lo lejos conseguí divisar dos figuras, me pareció que eran dos chicos, que se acercaban. Logré reconocer al bombero cañón, que iba acompañado por un chico rubito con los ojos oscuros, algo musculoso y muy guapo.

-¿Te acuerdas de mí?- preguntó él con una gran sonrisa.
-Por supuesto que sí. ¿Eres tú el del mensaje?
-Claro, Amanda ¿acaso tienes más héroes?
-No, tú eres el único- le ofrecí yo también mi mejor sonrisa- Pero aún no sé ni tu nombre y, ¿cómo sabías que estábamos castigadas?
-Bueno, tengo algunos amigos que van a tu curso en la universidad. He hablado con ellos y he averiguado tu mega plan de esta tarde. Por cierto, mi nombre es Jake.
-¿Jake? No es un nombre muy inglés.
-Lo sé, mis padres son americanos, pero yo he vivido aquí siempre. Aunque supongo que llevo el carácter americano en la sangre, o eso me dicen- bromeó Jake, exhibiendo una dentadura espectacular.
-Oh, qué interesante. Me encantan los americanos, son tan simpáticos y divertidos.
-Ejem ejem. Estamos aquí, Romeo- se quejó el chico de al lado.
-Sí, Amanda- se quejó Candy también.
-Ah, lo siento. Amanda, éste es Matt- nos presentó él.
-Encantada. Ella es Candy, también es de España, es mi mejor amiga- les presenté.
-Pero, ¿a qué venían tantas prisas para que saliéramos?- pregunté.
-Pues... se me ha ocurrido que a lo mejor te apetecía pasar un rato con nosotros- nos invitó Jake.
-¡Genial! Nos apetece muchísimo- Candy respondió por mí.
-Perfecto, vamos entonces- dijo Matt.
-Pero, ¿a dónde vamos?- pregunté, un poco insegura.
-Bueno, se nos ha ocurrido que como sois un poco nuevas en esta ciudad, podríamos ser vuestros guías personales durante toda la tarde y si os apetece y no estáis hartas de nosotros, también podemos ir a cenar- explicó Jake.
-Genial, me apetece mucho ver la ciudad- confesé.
-Entonces, ¿a qué esperamos?- dijo Matt.

Ellos se dirigieron hacia el aparcamiento, donde había estacionadas varias motos. Jake me tomó de la mano en un gesto natural que me sorprendió y Matt le dijo a Candy que fuera con ella. Llegamos hasta una Triumph clásica, de color rojo, preciosa. Él se subió, me tendió un casco y me indicó que subiera a la parte de atrás.

-¿Es tuya?
-Sí, ¿te gusta?
-Me encanta, es una moto preciosa.
-Pues venga, sube que Matt y Candy ya han salido con el coche.

Me puse el casco y me subí a la moto. Jake me dijo que podía cogerme a él si tenía miedo o algo. Y aunque yo no tenía ningún miedo, ya que desde pequeña mi padre me ha llevado en moto, envolví mis brazos alrededor de su cintura. Sintiendo el aire y apoyada en su chaqueta de cuero, por cierto muy bonita, se estaba genial. Me hubiera gustado estar así mucho más rato, que me llevara a cualquier lugar, no me importaba adónde mientras fuera con él. Pero desgraciadamente el viaje acabó antes de lo que me hubiera gustado. Paramos frente al London Eye y vimos que Matt y Candy nos esperaban.

-¿Estáis preparadas para ver todo Londres desde las alturas?- preguntó Jake.
-¿Vamos a subir?- dije.
-Por supuesto, pasad, las damas primero.
-Habrá que hacer cola, ¿no?- pregunté extrañada de que ellos pasaran entre la multitud.
-Oh, no. El encargado es amigo mío, y como me debía un favor, nos ha dejado subir VIP a la mejor cabina- explicó Jake.
-¡Oh, Dios mío! ¡Qué fuerte! ¡Qué pasada!- Candy alucinaba.

Pasamos a través de la gente y entramos en nuestra cabina. Estaba emocionada, hacía mucho tiempo que tenía ganas de dar una vuelta en el London Eye. Nos sentamos y esperamos a que empezara a girar. Estaba un poco nerviosa, pero cuando empezó observé que iba despacito, así que no me iba a marear.


*Narra Candy.

-La vista es increíble. Esto es genial- comenté, aunque creo que Amanda y Jake no me oían, porque estaban los dos juntos mirando por la ventana.
-Pues sí, es fantástico. Por cierto, ¿a tu amiga le gusta Jake?- preguntó Matt, al menos él me escuchaba.
-Pues no estoy segura, pero la verdad es que harían buena pareja- bromeé.
-Hahaha. La verdad es que sí, además creo que a Jake le gusta, no sé, por cómo la mira y la escucha cuando habla. Le conozco muy bien, y no ha hecho esto por ninguna chica antes- explicó Matt.
-¿En serio? Hahaha, entonces Amanda le ha causado muy buena impresión- giré la cabeza para mirar al otro lado, pero me fijé en que en la cabina de al lado había cinco chicos con las caras pegadas al cristal. Intenté reconocerles, y enseguida me di cuenta de que eran Liam, Louis, Niall, Zayn y... Harry. ¿Qué hacían allí?
-Amanda... mira hacia allí- le señalé la cabina donde estaban ellos.


*Narra Amanda.

-¿Eh?- vi a los chicos y enseguida pensé que si Jake los veía ellos iban a ir a saludarnos cuando bajáramos, así que evité que los viera.
-¿Qué pasa?- preguntó Jake.
-Oh, ¡nada! Mira el Big Ben, ¡qué bonito!- le giré la cabeza hacia el lado opuesto.
-Ah, sí. Es impresionante- él no notó nada raro.
-¿Verdad que sí? Creo que... mejor nos ponemos en este lado de la cabina, ven Jake- le cogí del brazo y lo senté de espaldas a la ventana desde donde podíamos ver a los chicos, que estaba en el lado opuesto a Candy. Y le abracé para que no se girara.
-Oh, Amanda, ¡qué cariñosa!- se rió él.
-Sí, me gusta abrazarte- le respondí.


*Narra Niall.

-¿Pero qué hace?- me indigné.
-Abrazar al bombero-tío-bueno-sonrisa-bonita-y-simpático- obvió Louis.
-¡Eso ya lo veo! Pero, ¿por qué le abraza?- continué yo.
-Pues, supongo que porque le gusta...-conjeturó Zayn.
-¡¿Cómo le va a gustar ese tío?!- me pregunté.
-Bueno, si yo fuera una chica seguro que me enamoraba de él- dijo Liam- Pero, ¿a ti que más te da?
-No, si... a mi me da igual... no me importa lo más mínimo... en absoluto. ¿Por qué lo dices?
-Bueno, si te molesta tanto que Amanda esté abrazando al bombero guapetón, es porque estás celoso...- insistió Louis.
-¿Celoso? ¿Yo? Ha ha ha, ¡qué gracioso! Pff cómo se te ocurre, vaya tontería. ¡¿Por qué iba yo a estar celoso si ni siquiera me gusta Amanda?!
-¿Estás seguro? Porque yo, que te conozco, creo que le tienes un cariño especial. No me niegues que, como mínimo, te parece guapa y simpática- seguía Zayn.
-Bueno, si eso es lo que pensáis, estáis muy equivocados...- cerré.
-Si tú lo dices...- estaba claro que Liam no me creyó.
-¡Chicos! ¿Con quién está Candy?-  exclamó Harry. Todos nos giramos a mirar hacia la cabina de las chicas.
-Pues... no lo sé. No he visto a ese chico en mi vida. A lo mejor es amigo del bombero- dijo Zayn.
-Chicos, tengo un plan- dijo Louis.

lunes, 7 de enero de 2013

CAP #11


*Narra Louis.

-¿Qué plan?- me preguntó Harry.
-Chicos, si queréis descubrir lo que está pasando entre el bombero y Amanda, y el amigo del bombero y Candy, sólo tenéis que hacer de detectives. Es simple, nos dividiremos en dos grupos. Harry y Zayn irán tras Candy, y Liam, Niall y yo iremos tras Amanda. Tenéis que ser cuidadosos, porque si nos descubren la habremos liado pero bien. ¿Preparados para ser One Direction Detection?- expliqué.
-No estarás hablando en serio... ¿Cómo vamos a espiarlas? Eso está mal, fatal. Si quieren estar con otros chicos a nosotros no nos incumbe, es su vida- reprochó Liam.
-Pero Liam, Harry necesita saber qué pasa. Y Niall, aunque no lo admita, se muere por saber si hay algo entre Amanda y ese chico. Te prometo que en cuanto sepamos algo nos iremos. Venga Paynee- insistí.
-Está bien... pero como nos pillen van a matarnos.


*Narra Amanda.

El viaje en noria había empezado muy bien, pero con los chicos en la otra cabina me estaba poniendo cada vez más nerviosa. ¡Mira que Londres es grande! Pues teníamos que coincidir en el London Eye. Intenté disfrutar de la compañía de Jake y olvidarme de todo lo demás. Al final me relajé y me lo pasé bien durante el viaje. Cuando la cabina llegó abajo, bajamos y nos paramos al lado de dónde habíamos aparcado, para pensar qué íbamos a hacer.


*Narra Louis.

La cabina llegó abajo, así que salimos corriendo y fuimos hacia la tienda de disfraces más cercana. Cuando los cinco hubimos cogido unos moustaches, unas gafas y algunos sombreros, estuvimos listos para empezar la misión. Nos pusimos lo que habíamos comprado y nos convertimos en ¡One Direction Detection!

Buscamos a las chicas, y las vimos al lado de una moto roja, con el bombero y su amigo. No sabíamos cuál iba a ser nuestro siguiente paso.

-Águila jefe llamando a Ricitos de oro- llamé.- Pss... ¡Harry!
-¿Qué? ¿Por qué tengo que ser Ricitos de oro? ¿No puedo ser Mister Increíble o algo así?- se quejó Harry.
-¡No! Eres Ricitos de oro y punto. Águila jefe llamando a Ricitos de oro y Espejito mágico- volví a llamar.
-¿En serio? ¿Espejito mágico? Vamos, Louis, piensa unos nombres un poco menos cutres- se quejó Zayn.
-Bueno, ¿vamos a quedarnos discutiendo los nombres o vamos a pasar a la acción? Además, soy el jefe en esta misión y yo decido los nombres. Águila jefe llamando a Ricitos de oro y Espejito mágico.
-Aquí Ricitos de oro, llamada recibida.
-Espejito mágico ha oído la llamada.
-Perfecto, ¿tan difícil era? Bueno, vosotros dos encargaros de averiguar lo que trama el amigo del bombero con Candy. Ahora Batman, Duende irlandés y yo nos encargaremos de Amanda.
-¡Jo! ¡Ellos tienen los nombres más chulos! No es justo- se enfurruñó Harry.
-¡Basta, Ricitos de oro! No te quejes más, lleva a cabo tu misión. Para la próxima ya pensaremos unos nombres fijos- le regañé yo.

Entonces nos separamos en los dos grupos que yo había pensado. Nosotros espiamos a Amanda y ellos a Candy, aunque decir espiar suena un poco mal; mejor proteger. Sí, las protegemos de esos tíos. Estábamos al acecho cuando Amanda y el bombero subieron a la moto roja y Candy y el otro chico se dirigieron hacia el otro lado. Ricitos de oro y Espejito mágico les siguieron, pero nosotros tuvimos que subir a un taxi para poder seguirlos; tuvimos la suerte de que pasaba uno por allí.

-Caballero, ¡siga a esa moto!- le grité al conductor del taxi.
-¿Esto es una cámara oculta o algo así?- preguntó el taxista extrañado de la expresión que había usado.
-¡No! ¡Venga, que los perdemos!- repliqué.
-¡Está bien, ya arranco!- el taxista se puso algo nervioso.

El taxi arrancó bruscamente y nos agarramos al asiento como pudimos. Estuvimos siguiendo a la moto durante un buen rato, unos diez minutos, a través de la abarrotada ciudad de Londres.


*Narra Amanda.

Íbamos en la moto por las estrechas y laberínticas calles del West End sintiendo los adoquines de la calle, haciéndome rebotar encima de la moto, cuando se puso a llover de pronto, a cántaros, y Jake giró el manillar para aparcar junto a la puerta de un pub.  A pesar de haber estado apenas unos minutos bajo la lluvia, estábamos bastante mojados y entramos en tropel, con la esperanza de secarnos y descansar un rato. El local era encantador, clásico, con ese aire inconfundible sabor antiguo, puramente británico, con olor a madera y a chimenea. Mientras me quitaba el abrigo me fijé en las enormes vigas que sostenían toda la estructura. De ellas colgaban toda clase de objetos de brocante: una vieja trompeta, un bate de baseball, una ramo de hortensias secas y descoloridas... Elegimos la mesa más cercana a la chimenea y vimos que a unos metros había un pequeño escenario con una banqueta, un micrófono y un piano. Miramos el menú, que parecía tener más años que Tutankamón, y decidimos pedir el plato del día: un asado típicamente inglés con las inevitables patatas machacadas. La tormenta me había abierto el apetito y no tardé ni dos segundos en decidir. A Jake le costó todavía menos, porque pidió lo mismo que yo, eso sí, acompañado por cerveza, que yo descarté. Prefiero el agua. Nos sirvieron la cena y mientras comíamos Jake me habló sobre su trabajo, sus amistades y sus gustos, no sé por qué, pero no podía despegar la mirada de su impresionante sonrisa, sus perfectos labios, sus bonitos y amistosos ojos... Estaba tan sumergida en todo él que casi ni me di cuenta de que una chica había subido al escenario a cantar con un acompañamiento de guitarra.
*Narra Niall.

-¡Vamos! Tenemos que entrar en ese pub- ordené.
-Espera Niall, ¿estás seguro?- preguntó Liam.
-¡Sí! Venga, chicos.

Entramos en el pub y enseguida conseguí reconocer a Amanda sentada en la mesa más cercana a la chimenea: el rincón más romántico del local. Allí estaba, cenando con el bombero... Nos sentamos en la primera mesa que vimos libre, detrás de una columna, y los chicos se taparon las caras con los menús. No soportaba ver cómo Amanda miraba a ese bombero. Me ponía de los nervios verla tan sumergida en sus labios, me gustaría ser él... Aunque no sé cómo he llegado a este punto, después de todo lo que me ha dicho y todo lo que ha pasado entre nosotros... pero aún así, sentía algo especial hacia ella. Y no era lo que estaba habituado a sentir... No, esta vez lo que me estaba devorando el corazón no era esa sensación dulce y divertida cuando una chica te gusta de verdad. ¡No! Lo que estaba sintiendo en ese momento ¡eran celos!
De repente me di cuenta de que la extraña chica que estaba cantando en el escenario había terminado, por fin, de cantar una larguísima y aburrida canción.

-¿Algún voluntario?- preguntó la camarera.
-¡Yo!- me levanté.
-¡¿Qué haces?! Niall, siéntate ahora mismo o Amanda te verá- me advirtió Liam.
-¡Me da igual! Quiero demostrarle algo- justifiqué.
-¡Oh, Dios! ¿Va a haber declaración de amor?- preguntó Louis.
-¡No! Louis, no desvaríes- grité.
-Muy bien, el escenario es todo tuyo- indicó la camarera.

Subí al escenario, en medio de los aplausos de la gente, estaba algo nervioso pero no me acobardé y seguí mi camino hacia el escenario. Me senté en la banqueta y cogí la guitarra. Tardé unos segundos en empezar a cantar, pero al final conseguí reunir coraje y empecé la canción. Realmente no estaba muy seguro de mi mismo, ya que la canción que iba a cantar la había compuesto yo mismo y me daba un poco de miedo.


*Narra Amanda.


Mientras hablaba con Jake me di cuenta de que la chica que había estado cantando ya se había marchado. En su lugar se encontraba un chico rubito, bastante mono... espera, ¿ese no es...?

-Jake, ¿ese no es Niall?- pregunté.
-¿El chico rubio que estaba encerrado en el desván?
-Exacto. ¿Qué hace ahí arriba? ¿Qué hace aquí? ¿Por qué lleva un bigote postizo?- pensé en voz alta.
-Caray, ¡cuántas preguntas de una vez!- se rió Jake.

Niall empezó a tocar la guitarra y cuando cantó sentí que todo a mi alrededor desaparecía. Tenía una voz increíble, tan dulce y suave. Recordé que Candy me contó que Louis, Zayn, Liam, Niall y Harry formaban una banda, ¿cómo era? ¿This Direction, Right Direction, One Infection? ¡Ah, One Direction! Sí, eso es, One Direction; la verdad es que entiendo que Niall forme parte, con la voz que tiene... Además la canción que cantaba era preciosa, lenta y muy romántica. Me pregunto si la habrá escrito él, no me suena haberla oído nunca. Entonces dudé si Niall, el chico romántico, realmente hablaba de mi en el vestuario del acuárium. Parecía imposible que, con las palabras tan dulces que estaba cantando, pudiera haber dicho aquello tan horrible. Sentí ganas de correr y abrazarle, o besarle... Se me ocurrió pensar que algunas de las cosas que decía en la canción se referían a mi, lo cual, unos segundos después me pareció una soberana tontería teniendo en cuenta que hace tan solo unos días que nos conocemos. Pero aún así no conseguía quitarme esa extraña sensación de la cabeza, en la canción habla sobre una chica con pecas (yo tengo pecas), siempre me estoy quejando de mi vientre y mis piernas, adoro los jeans pegados, no me gustan las arrugas en la cara (supongo que lo debo haber dicho en algún momento sin pensarlo), odio escucharme en un video (el otro día hablamos de videos)... Me puse a pensar, y me di cuenta de que si realmente la canción hablaba sobre mi (no quiero parecer una creída), Niall se había estado fijando mucho en mi, en lo que digo, mis acciones... durante estos días. Ni siquiera me había dado cuenta de que fuera un chico tan observador, y pensar que yo ni le había dado la oportunidad de conocerlo... Me sentí muy mal, egoísta y arrogante, por todo lo que le había dicho. Decidí ir a hablar con él en cuanto acabara de cantar, o sea, ahora mismo porque ya había acabado... y se dirigía hacia la puerta. Vamos Amanda, corre o la habrás fastidiado más todavía.

-Emm... Jake, espérame aquí, ahora vuelvo- le dije mientras iba corriendo hacia la salida.
-Pero, Amanda espera. ¿A dónde vas?- él se levantó de la silla, pero yo salí del pub sin contestarle.
-¡Niall!- grité. Me estaba calando otra vez y me moría de frío al sentir la lluvia sobre mí.
-¡Déjame!- gritó él.
-¡Pero quiero hablar contigo! ¡Quiero pedirte perdón por todo! ¡Déjame explicarte porqué me he comportado así contigo!
-¡Ya no me importa! ¡Nunca me has importado! ¡Sólo pretendía llevarme bien contigo por los chicos, nada más!
-¡¿Y la canción que has cantado?! ¡Llámame loca, pero creo que algunas cosas coinciden conmigo!
-¡Pensaba que ya no podías ser más creída! ¡¿Por qué iba a escribir yo una canción que hable sobre ti?!
-¡Pues... no sé! ¡Tal vez... porque... sientes algo hacia mí!- pensé que ahora sería el momento perfecto para besarle, pero antes de que pudiera acercarme, él puso mala cara y se fue, sin decir una palabra más. Yo me quedé parada bajo la lluvia, empapándome, sabía que si alguna vez había tenido la más remota posibilidad de arreglar las cosas con Niall, ahora acababa de perderlas todas.

domingo, 6 de enero de 2013

CAP #12


*Narra Candy.

Llegamos a Covent Garden y paramos. Llovía a cántaros y ya era hora de cenar. No vimos a Amanda y a Jake en ninguna parte. Llamé a Amanda al móvil.

-¿Amanda? Soy yo, ¿dónde estáis?
-Hola Candy, pues estamos en un pub. Hemos tenido que parar porque llovía y nos estábamos mojando demasiado.
-Ah, entonces cuando pare de llover dile a Jake que te lleve a casa. Yo ahora iré para allá, te espero. Por cierto, ¿has cenado?
-Sí, hemos cenado aquí, en el pub.
-Oh, genial. Entonces pararé a comprar algo para mi. ¿Necesitas algo del supermercado?
-Sí, compra chocolate, helado, palomitas y alquila algunas películas.
-¿Deprimida?
-Un poco... Bueno, me voy. Nos vemos en casa.
-Vale, adiós- colgué el teléfono y me giré a mirar a Matt.
-¿Qué dice Amanda?- preguntó él.
-Están en un pub, han tenido que parar porque se estaban calando. ¿Puedes llevarme a la residencia, por favor?
-Claro, vamos.

Arrancamos el coche de nuevo y dimos media vuelta para ir hacia la residencia. Sentía curiosidad de por qué Amanda estaba un poco deprimida, en cuanto llegara se lo iba a hacer decir todo.

*Narra Niall.

Me estaba mojando entero, el frío me calaba en los huesos y casi no veía nada, la lluvia formaba una espesa cortina a través de la cual no era capaz de ver ni diez metros más allá. Intenté encontrar una parada de autobús, pero como no conseguí ver ninguna acabé pidiendo un taxi. Afortunadamente llegó rápido.

-A Kensington Road , por favor- le indiqué al taxista.
-Está bien -miró por el retrovisor- Chaval, ¿por qué estás empapado?
-¿No ve usted que llueve?
-Me refiero... es igual, déjalo.

El hombre arrancó y yo intenté relajarme en el asiento, aunque estaba bastante incómodo con la ropa toda mojada. El camino se me hizo muy corto, supongo que porque iba pensando en mis cosas. Bajé del coche, le pagué y me metí corriendo en casa. Fui directo al piso de arriba a cambiarme. Dejé la ropa mojada en la ducha colgada para que se secara y me puse un pijama grueso muy calentito. Me tumbé en mi cama y me quedé mirando al techo, tenía que asimilar todo lo que había pasado durante la tarde. Primero me había dado cuenta de que sentía algo hacia Amanda, luego la veo en el pub con el bombero-macizo y finalmente canto una canción que había compuesto para mi delante de todo el mundo. Me quedé pensando en la canción, la escribí ayer, de repente me vino la inspiración mientras pensaba en la noche que pasé en el coche con Amanda, a ella le caigo mal, pero esa noche me lo pasé realmente bien, viéndola dormir. Sin querer, estos días me he estado fijando mucho en ella y me he dado cuenta de que sé muchas cosas sobre ella que nunca imaginé, por ejemplo sé que le encanta llevar jeans, que si juntas sus pecas de una manera determinada creas una especie de figura, que se le forman unas arruguitas muy monas cuando se ríe, que al final de la espalda tiene dos hoyuelos (lo sé por el día del acuárium que la vi en bikini, no penséis otra cosa), que cuando Candy y ella hacen grabaciones odia oírse en ellas, que se queja mucho de su vientre y sus piernas cuando ambos son perfectos... Oh, Niall, ¿qué te está pasando? No parezco yo, ¡me estoy volviendo un ñoño! Encendí el aparato de música, conecté mi iPod y puse una canción al azar, siempre me gusta ver qué canción se pone, algunas las tengo olvidadas y me gusta escucharlas de vez en cuando al azar. Se puso ''So sick'' de Ne-Yo, cuánto tiempo hacía que no escuchaba esta canción, siempre me ha gustado (la conocí por Justin Bieber. Sí, soy Belieber). Me pasé por lo menos media hora con esa canción, una y otra vez, hasta que alguien llamó a mi puerta.

-Niall, ¿estás ahí? Llevas un buen rato con la misma canción puesta en la radio, ¿te pasa algo?- era Liam, se ve que ya habían vuelto del pub.
-No me pasa nada, gracias. ¿Podéis dejarme solo? Me apetece relajarme...
-Está bien, pero si quieres tienes la cena abajo- adoraba a Liam, siempre se preocupa por todos y nos cuida un montón. Me alegro muchísimo de tenerlo como amigo.

*Narra Amanda.

Le pedí a Jake que me llevara de vuelta a la residencia y no puso ningún inconveniente. Por el camino recordé el día en que Niall y yo nos perdimos por esta misma ruta, fue muy divertido a pesar de que nos peleáramos. Me entristecí un poco al pensar eso, porque ahora Niall estaba realmente enfadado conmigo, y aunque hubiera dicho eso de mi en el vestuario no me importaba, no me importaba nada; solo quería estar bien con él. No sé si desde que le conocí, desde hace dos días o hace dos horas, pero creo que sentía algo por él. ¡A buenas horas me doy cuenta! Ahora que él pasa de mi voy yo, la señora que va a destiempo, y decido arreglar las cosas. Llegamos a la residencia y le di las gracias a Jake por todo, me despedí y me encaminé hacia la habitación. Abrí la puerta y me desplomé en mi cama.

-Hola, ¿qué pasa?- preguntó Candy.
-Uff... que soy idiota. Eso pasa.
-¿Por qué eres idiota?- le expliqué todo lo que había pasado en el pub con Niall y la canción y fuera en la lluvia... Y mis sentimientos hacia él.- Chica, lo tienes complicado.
-¡Gracias por recordármelo!
-Lo siento, lo siento. Pero si a él le gustas seguro que quiere arreglar las cosas contigo.
-Eso espero, bueno, ¿tú qué tal?
-Pues, tengo una noticia... ¡Alex va a venir!- dijo ella bastante contenta.
-¿En serio? ¡Qué bien! Oh, ¡qué mono! ¡Va a venir hasta aquí solo para verte! Y, ¿cuándo?
-Pues no me lo ha dicho, quiere que sea una sorpresa.
-¡Oh! ¡Qué emoción!
Estuvimos hablando un par de horas hasta que nos entró sueño y nos fuimos a dormir. A la mañana siguiente nos levantamos pronto porque teníamos clases. Nos duchamos y fuimos a nuestras respectivas aulas. Comimos juntas y volvimos a clase. Al final de las clases nos dirigimos a la habitación, habíamos pensado en pasarnos la tarde-noche viendo películas, comiendo helado, chocolate y palomitas. Así que nos pusimos el pijama para estar cómodas y nos tiramos en el suelo con un montón de cojines y mantas. Ese era, sin duda, el plan que más me gustaba hacer con Candy, nos desahogábamos y engordábamos comiendo, genial. Empezamos con una película de comedia y luego pasamos a la romántica, para acabar con una de miedo sobre un asesino que llamaba a la puerta/ventana de su víctima y cuando ésta se acercaba la mataba. Estábamos en el momento más tenso y aterrador de la película cuando tocaron a la puerta. Ambas pegamos un grito, Candy paró la película.

-Abre tú- dije.
-No, ve tú. Mientras yo... organizo un poco el cuarto- contestó ella.
-No... mejor al revés- sugerí.
-¿Y si vamos las dos?- propuso Candy.
-Vale, a la de tres abrimos la puerta. Coge un objeto arrojadizo por si acaso- resolví.
-¿Arrojadizo? ¿Qué diantres cojo?
-¡Y yo qué sé! Cualquier cosa que le puedas tirar a la cabeza a alguien- le expliqué.
-Vale, cogeré una percha de las duras.
-¿Una percha? Está bien, vamos.
-Una, dos... dos y cuarto, dos y medio... dos y tres cuartos...
-¡Candy! ¿Vamos a abrir hoy o el año que viene?
-Vale, voy. Una, dos y ¡tres!- las dos tiramos de la puerta y Candy sostuvo la percha en alto, amenazante.
-¡Ah!- gritó alguien.
-¡Ah!- gritamos nosotras asustadas por el grito.
-¿Por qué cada vez que vengo aquí alguien me amenaza con algún objeto? Si no queréis que venga solo tenéis que decirlo...- era Louis, acompañado por el resto.
-¡Louis! ¡Qué alegría!- me tiré a sus brazos.
-Esto está mejor- bromeó Lou.
-¿A qué habéis venido?- preguntó Candy.
-Venimos en son de paz- aclaró Louis.
-Sí, venimos porque queremos arreglar las cosas con vosotras- explicó Zayn.
-Pasad y hablamos dentro- ofrecí.

Los cinco entraron y se distribuyeron por todo el cuarto. Candy y yo nos sentamos en mi cama, dispuestas a escuchar lo que tenían que decir.

-¿Y bien? ¿Qué venís a decir?- se medio quejó Candy.
-Para empezar, Harry quiere decir algo- Liam le cedió el paso a Harry.
-Emm... yo... quería decirte que...- empezó Harry.
Llamaron a la puerta.
-Espera, voy a abrir- se levantó Candy.
Abrió la puerta y se lanzó a los brazos de la persona que había llamado.
-¡Alex! ¡¿Cómo es que estás aquí tan pronto?! ¡No esperaba que vinieras hoy mismo!- Candy estaba eufórica por ver a su novio- Ven, pasa- los dos entraron.
-Hola Alex. ¡No sabes qué nerviosa estaba Candy esperando tu llegada!- saludé.
-Oh, Amanda. ¡Tenía muchas ganas de veros!- Alex siempre era muy simpático.- Oh, lo siento, creo que no nos han presentado- se refirió a los chicos. Candy se puso algo nerviosa, Alex era bastante celoso y no creo que le hiciera mucha gracia ver a cinco chicos metidos en nuestro cuarto.
-Oh, cariño, ellos son...- empezó Candy.
-¡Unos amigos gays que hemos conocido aquí! ¡Son muy simpáticos!- yo solté lo primero que se me vino a la cabeza.
-¿Gays? Oh, sí. ¡Gays!- exclamó Louis.
-¿Los cinco?- preguntó Alex.
-No, sólo ellos cuatro -Candy señaló a Louis, Liam, Harry y Zayn- él es el... ¡novio de Amanda!      
-¡¿Qué?! Digo, sí... llevamos un par de... semanas juntos- intenté disimular mientras Niall se acercaba a mí, pasándome el brazo, torpemente, alrededor de la cintura.
-¿O sea que un novio inglés? Me alegro mucho por ti, Amanda- me felicitó Alex.
-Sí, yo también me alegro...- dijo Niall sin ganas.
-¿Y ellos cuatro son pareja?- preguntó Alex, todo se estaba complicando mucho.
-Sí... Harry y...- empezó Candy.
-¡Louis!- completé.
-Sí, Harry y Louis son una pareja. Liam y Zayn, otra- en seguida ellos cuatro se abrazaron a sus improvisadas parejas, simulando estar muy enamorados. Louis puso una postura como con el culo en pompa, supongo que para parecer más femenino.
-¡Uau! Nunca había estado con tantos gays... se me hace un poco raro- bromeó Alex.
-Bueno, amor, ¿por qué no vamos a dar una vuelta... bajo la luz de la luna? Así podremos estar a solas- ideó Candy.
-Genial, chicos; ha sido un placer. Hasta luego, Amanda- se despidió Alex.

Candy se lo llevó fuera de la habitación y los seis suspiramos, aliviados. No me di cuenta de que seguía abrazada a Niall hasta que él se apartó bruscamente y fue, literalmente, a la otra punta de la habitación.

-¿Por qué diablos habéis dicho eso?- saltó Louis.
-Porque Alex es bastante celoso, y si ve que Candy está con cinco chicos en su habitación... Podrían haber tenido bronca, si piensa que sois gays no habrá ningún problema en que estéis con nosotras, al menos durante el tiempo que esté aquí- expliqué.
-¿Y se lo habrá creído?- preguntó Zayn.
-Bueno, imagino que sí...- dije.
-¡¿O sea que tenemos pinta de gays?!- exclamó Harry.
-No, no. No quería decirlo de esa manera, yo...- me sentí mal por ofenderle.
-Tranquila, sólo bromeaba- Harry me calmó
-Por cierto, ¿qué le ibas a decir a Candy antes de que llamaran a la puerta?- pregunté curiosa.
-Oh, no tiene importancia...- Harry parecía frustrado.
-Bueno, si tu lo dices...- dije. Me sonó el móvil. Leí el mensaje que me había llegado y debí poner mala cara, porque enseguida me preguntaron.
-¿Qué pasa?- preguntó Liam.
-Oh... Candy me acaba de enviar un mensaje. Me ha pedido si esta noche puedo pasarla fuera, para que ella se quede con Alex... Supongo que iré a pedirle a alguna de las chicas que me acoja en su cuarto. En fin, chicos, creo que deberíais iros...- dije.
-¿Por qué no vienes a casa?- ofreció Zayn.
-La última vez que dormí en vuestra casa no acabó muy bien...- comenté.
-Pero esta vez puedes dormir en mi cuarto tú sola. Yo dormiré en el sofá. Oh, adoro ese sofá es comodísimo. - propuso Louis.- Así no habrá problemas.
-No creo que sea muy buena idea...- protesté.
-Vamos, Amanda. No vas a ponerte ahora a buscar una habitación donde dormir- dijo Liam.- Estarás mejor en casa.
-Está bien, dejadme coger un par de cosas.

Llené una mochila con el neceser y algo de ropa limpia para mañana. Como a primera hora no tenía clases podría venir a buscar los libros con tiempo. Fuimos hacia el coche y tuve que ir sentada encima de Liam, porque no había más sitio. Llegamos a la casa y subí a la habitación de Louis. Deje la mochila en un rincón y como ya llevaba el pijama puesto me metí directamente en la cama, dispuesta a dormir.
Estaba a punto de caer en un profundo sueño cuando escuché dos golpecitos en la puerta. Me levanté algo aturdida por el cansancio y cuando abrí la puerta me encontré un sobre en el suelo. Lo cogí y volví a la cama, encendí la lamparita de noche y abrí el sobre.